El programa de hoy era teatro y comida…se suspendió la función de ‘Chicas de calendario’…quedamos en solo comida.

Mi Tutu y una amiga, mi hermana y yo. Mendez de Andes y Rojas. Parrilla libre para 4 (cuatro), una Pepsi familiar y 2 (dos) aguas sin gas. Una ensalada completa y un plato de papas fritas.

Conforme comíamos las achuras nos fuimos enterando que mi Tutu (sic) no le hace asco a nada…y no se referían a la comida. Su amiga empezó a contar las hazañas en las que se vio envuelta y tiraba nombres y situaciones que desconocíamos. Hasta el tomate me empezó a caer pesado. No hablábamos de una desconocida sino de mi Tutu!!!!

No se como se inició la secuencia…pero terminó en un comensal dejando olvidado un papel en la mesa de al lado con su nombre y teléfono…y mi Tutu guardando esos datos en la agenda del celular. Gonzalo el nombre…ni me fijé el número. Parece que tienen una manera de comunicarse como si fueran sordos cuando hay mayores en la mesa…meñique y pulgar en la oreja como sosteniendo un tubo de teléfono, con la otra mano señalan donde dejan el dato y listo.

En eso el mozo empieza a recoger otra mesa y…mientras preguntaba si queríamos algo más, agrega a nuestra bandeja de papas las que habían sobrado de la otra mesa. No me cabe duda de que eso es una práctica habitual detrás del mostrador…pero nos pareció demasiado hacerlo en nuestras narices.

Pedimos la cuenta, pagamos y nos fuimos.

No sabemos si nos cayeron mal los chichulines, las historias, los números de teléfonos olvidados o las sobras de las otras mesas…pero estamos seguras que a esa parrilla no volvemos.

María, indignada…

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