Afortunadamente el señor Pinti venció al alemán que lo amenazaba (Alzheimer) y logró recordarnos algo de historia.

Está el que se pudo reír de todo lo que el buen señor decía y las personas limitadas como yo que de a ratos pensaba esto no es gracioso…es de verdad y es durísimo!!!!.

El bicentenario es una buena excusa para recordar la historia de los últimos 200 años y nos vamos a dar cuenta que nada de lo que pasa ahora es de ahora.

No puedo elegir cual fue mi monólogo favorito: la patria, el adivino, el de la apertura, el del final, el de las leyes, en del corso. En fin, disfruté todos.

Detrás mío un señor con síndrome de pies inquietos que no dejó de hacerme temblar toda la función. Admiro la dedicación con que esa gente mueve un pie sin parar…y casi sin hacer esfuerzo…durante horas…son grossos de verdad…tiene poderes para mi.

Y ahora, a pensar y tratar de decidir si prefiero la memoria o el olvido…todavía no lo se.

María, arrancando la temporada teatral 2010…un lujo!!!!!!!!

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