Podemos recordar a la señora Foster Jenkins como una de las peores voces de la historia…pero recordemos que cantó en el Carnegie Hall. Cantó 24 canciones…y lució 24 vestidos.

Lo importante es la voz que escucha nuestro corazón, mientras su público hacía malabares por no romper en risa.

Difícil tarea le tocó a Karina K: cantar mal. Una voz privilegiada como la de ella al servicio de un personaje que desafinada absolutamente todas las notas.

Me reí muchísimo…y sentí ternura al verla con ese traje de ángel con el que intentó despedirse de su gran gala en el estadio. El final, con la protagonista cantando bien, fue para erizar cualquier pellejo.

Genialmente acompañada por el pianista Carlos Rotemberg, la señora Karina demostró que sus acostumbrados premios son merecidísimos.

Una gran tarde en el teatro Regina. 2 x 1 con la tarjeta de club La Nación.

María, sintiendo el sonido del corazón…

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