Esta mañana fuimos a un supermercado mayorista para abaratar costos. Desde el mediodía mi casa, más que casa, parece una despensa. Bueh, no es para tanto…pero les aseguro que no voy a tener que comprar pasta dental, servilletas, detergente, trapos de piso, barritas de cereal, esponjas de acero, jabón el polvo, puré de tomates y fideos por muuuuucho tiempo.

A la noche fui a un teatro que está en una casa. Si, si…la dirección es Boedo 640. Eso es una casa de familia tipo ‘chorizo’. Cada una tiene su timbre…y el timbre 4 es el de la casa/escuela/teatro de Claudio Tolcachir.

La pieza es una obra maestra del género ‘absurdo’ podría decirse. Cinco historias entrelazadas entre verdades y mentiras. Gente que trabaja en el tercer cuerpo de alguna dependencia olvidada que comparte sus vidas…o cree que las comparte y en realidad son desconocidos.

Es la prueba palpable que se puede hacer TEATRO en el fondo de la casa de uno. Sólo se necesita un buen libro, buenos actores y ganas de pasarla bien.

Final de noche muy especial. Lo recomiendo.

María, pensando que mi baño es una sucursal de Kolbo…jejeje

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