Desde que vi la película Casablanca por primera vez, supe que alguna vez iría a conocer Dar el Beida…y seguiría viendo la peli docenas de veces.

Cuando estabar armando el itinerario del viaje, después de París, muchos pensaron que seguiría en el viejo continente…quizás Santorini…quizás Viena…pero no…el destino fue Casablanca…y no me arrepiento.

De no ser por la curvatura de la tierra, seguramente desde la azotea del hotel hubiese podido ver a algunos de mis amigos comiendo un asado en el Tigre…pero bueh…no se pudo.

Disfruté del sol y conocí gente increíble. Hay pocas fotos porque no me despegué del prejuicio a tiempo. A la distancia, pensar en Africa, tiñe el viaje de otro color. Nadie preguntó cómo me animaba a ir a Londres sola…pero dudaban de Marruecos.

No soy tan necia como para desoir todos los comentarios…tomé algunos recaudos. En principio, contraté un taxi para que me recogiera del Aeropuerto y me llevara al hotel.

Uno de los tantos Mohamed que conocí en esos días conduciendo un Mercedes Benz me esperaba en la puerta del aeropuerto Mohamed V, nombrado así por el nombre del rey anterior a Hassan II y a Mohamed VI, actual 18º rey de la dinastía alauí.

Caminé por la medina…esquivando a los vendedores de todo. Las pocas palabras que había aprendido viendo El Clon me vinieron muy bien: la, shucran. Quiere decir ‘no, gracias’.

Recorrí la mezquita Hassan II en un clima de absoluta tranquilidad. Dicen que el rey leyó en el Corán la frase y su trono se construirá sobre las olas y decidió que la mosquée debería estar en Casablanca. Pidió un esfuerzo adicional a todos los habitantes de la ciudad para financiar la construcción. Cuando leía la placa que rezaba que fue construída por el rey, acoté ‘…pero entonces la construyeron entre todos…’. La respuesta fue lacónica: no, la construyó Hassan II.

Primera vez que me encontraba con gente que defendiera tanto a su monarca…no se discute nada de lo que él haga, diga a disponga. Un día, de la nada casi, me comentan como al pasar…Hassan II tiene más plata que Obama. Me lo dijeron con el orgullo de lo propio…y creo que no entendieron que a mi eso no me importaba…ni por el presidente de USA ni por el Rey de Marruecos. Era una cuestión que no sumaba en la cuestión que estábamos viendo: un barrio de los más pobres de la ciudad con niñitos descalzos.

Huelga total de cubiertos, todo se come con pan y los dedos. Y así también se sirve. Da una sensación de compartir la comida. Antes de que alguno pregunte, ninguno se había lavado las manos antes, simplemente tomaron el trozo de pollo, tiraron y lo hicieron porciones…y eso comí. No pensé en bromatología ni nada de eso. Me sentí a gusto.

Un día me dieron una especie de guiso de algo que no sabía qué era. Pregunté y nadie sabía como se decía eso en Inglés. A los pocos minutos vino alguien con el puño cerrado y descargó unas semillas en mi mano, indicándome que con eso estaba hecha la comida. Eran mini lentejas…casi el mismo sabor que las que consumo en casa. Aprendí a comer eso también sin cuchara. El pan con cáscara gruesa está hecho para eso creo.

Vi como se cocinaba un pan enterrado debajo de una fogata y ayudé a quitarle los granos de arena y las cenizas que le habían quedado…y era riquísimo.

Me dediqué a observar la libertad con la que las mujeres eligen su atuendo. Algunas con velo, otras con pañuelos, otras sin nada. Comprobé que hay que tener un talento especial para colocarse el velo y que se les vea bonito.

No pude escuchar música autóctona…son grandes admiradores de la música de Argelia y el ritmo Rai. Recordé aquel tema de Sting Desert Rose…bueno…el que canta con el inglés es Cheb Mami, un ídolo para todos los que conocí.

Algo que no puedo dejar pasar: toda persona que vio mi pasaporte leyó ‘Argentina’ y como si fuera un reflejo condicionado digo ‘Maradona’. Me lo temía, pero verlo en vivo y en directo es raro.

Un señor de la seguridad del hotel me decía la formación completa de una selección en la que participó Ortega, Batistuta y algún otro que yo no recuerdo. Se confesó hincha de Boca Juniors, por lo que nuestra amistad terminó ahí…jejeje…de onda, eh? Todo bien…se lo dije a mi Tutu y encontró muy natural ese hecho.

Resumiendo: viaje a otro mundo. Un tercer mundo diferente al que transito, con algunos lugares comunes. País cálido tanto por el clima como por el afecto de su gente. Si alguien está indeciso…confíe en mi y lléguese a Casablanca, Rabat, Fez, Aguedir o Marrakech…llénese de arena en algún desierto, coma con la mano hasta un guiso, disfrute del Atlántico del lado de enfrente.

María, escuchando a Cheb Mami…

Escuchar canción

De 20090407_Casablanca
Anuncios