Esa fue una definición de argentino que escuché una vez en Brasil. Ni me ofendí ni lo olvidé…y una parte confirmo ahora: somos italianos que hablamos en español.

Sisisisisisi…recorrer Roma es como andar en Buenos Aires. La gente se grita por las ventanillas de los autos porque el otro no lo dejó pasar, los verduleros guardan la plata en el bolsillo del delantal y te dan una ‘yapa’, la gente corre para llegar a ninguna parte…en fin…como cualquiera de nosotros.

Apenas dejé mis cosas en el hotel emprendí la caminata del día. En Mc Donalds se pueden comprar pequeñas bolsitas de frutas peladas y cortadas a 1 Euro!!! El local está sucio, hay restos de comida por todos lados, pero venden fruta!!!!!

Solo 2 líneas de Metro…fueron fáciles las combinaciones.

Entrar al Vaticano fue impresionante. Vi un local de ropas que venden sólo sotanas. Nunca se me ocurrió pensar donde compran los curas su uniforme…ahora ya lo se. Me dijeron que acá también hay locales de esos…todo nuevo para mi.

Otra cosa que aprendí es que Roma no tiene los mejores helados del mundo…es que tiene muchas heladerías y terminás consumiendo porque te tentás. Están en todos lados…de casi todos los gustos. Y si, casi porque le faltaba dulce de leche granizado y mate cocido con 2 de azúcar como en Jauja.

Estuve en la Plaza San Pedro. Si hacer cola ingresé a la basílica. Imponente la cúpula, la puerta, los frescos, todo.

Caminando, siguiendo a la gente, llegué a la tumba de los papas. La única custodiada es la de Juan Pablo II. No se pueden tomar fotos…pero tampoco lo hubiese hecho, no se me dan por esas cosas. Sin ser practicante, confieso que pasar frente al lugar donde están los restos, con una luz blanca intensa, rodeada por el silencio, espacio pequeño, muchas demostraciones de afecto y demás, hacen que se sienta una especie de recogimiento que obliga a bajar la vista y elevar una especie de plegaria. Me movió una sonrisa, como quien mira a alguien y siente un fue bueno.

No dejé pedidos, la vida en general me colma todo el tiempo, sólo di las gracias y me fui. Pasé por el correo para que mi Tutu tuviera una postal del Vaticano.

Siguiendo las murallas llegué al castillo San Angelo, pasando antes por la publicidad gigante de Goerge Clooney con un reloj Omega. Muy linda imagen…jejeje.

Pasé por la Fontana de Trevi, arrojé unas monedas pidiendo unos deseos. Uno se cumpliría simplemente si alguien estudia un poco más y presta más atención a las clases…pero bueh…la moneda fue arrojada igual.

Coliseo, Foro, Palatino, Arco de Constantino, todo pasaba ante mi como en un sueño. Todo lo que vi en los libros estaba ahí…estiraba mi mano y los tocaba. Me sentí caminando por la historia…y estuvo bueno.

Y no podía faltar en el recorrido la Capilla Sixtina y los Museos Vaticanos. Capilla tan pequeña albergando tamañas obras de arte. Con poca luz y sin poder detenerme mucho a mirar, no se podían tomar fotografías…pero eso lo leí después…;-) igualmente fue sin flash.

Paseé por los jardines del Vaticano y sentí opulencia. Era Miércoles, día en el que el Papa sale a dar su bendición y recibe gente. Sin arrogarme el derecho de juzgar…me parece que varias personas que viven ahí hace mucho mucho tiempo que no ven un pobre en vivo y en directo. Recordé las clases de catesismo y estoy casi segura que eso dista bastante de lo que yo pensé que Jesús le pidió a Simón que construyera. Bah, no se, capaz mi imaginación de niña contrasta ahora con la realidad que se palpa y no entendí nada.

Ya en el lavadero de Roma empecé a sentir que el pantalón se volvía hilacha de a poco, pero le tenía fe…no me iba a dejar ahora.

El resumen de Roma puede ser: helados, pizza, iglesias, caminata. Me gustó mucho, como todo lo que había visto hasta ese momento. De noche no encontré mucho para hacer. A las 23.00 ya estaba casi dormida y le pegaba derecho hasta las 6.00…aproveché los días al máximo.

María, dejando Roma…pero no Italia…
P/D. Se alcanza a ver EL fresco?

De 20090324_Roma
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