Sólo 2 (dos) cosas tenía que conseguir antes de las vacaciones: un reloj pulsera con alarma y un adaptador para poder enchufar los cargadores de baterías en Londres. Hoy fue el día de conseguir el reloj.

Calle Libertad y Presidente Perón. Caminé por Libertad unos metros. Mucha joyería, compra de oro, poca relojería. Encontré una…pero era al por mayor. Qué hago en casa con una docena de relojes que den la misma hora? Seguí caminando. Compré uno que no era el ideal…pero no era taaaaan malo: sumergible, de caucho, con alarma…en fin…me conformó.

Ya que estaba en la zona, tenía que comprar el cordón de caucho que se me había cortado. Siguiente cuadra…TODAS RELOJERÍAS!!!! Todos los modelos que me gustaban…mejor precio…en fin…ya pasó. Como dijo Julieta: no hay que mirar la vidriera…pero yo miré.

Guardé el manual y lo empecé a leer en la oficina. Complicadísimo todo. Poner la alarma es más difícil que envolver un triciclo. Encima, lo uso en la derecha y tocar la combinación necesaria de botones para que suene a determinada hora con la mano izquierda es prácticamente imposible. Recordé en ese momento la vez que, paseando por Río de Janeiro, me explicaron que esa era una escuela para zurdos. Me acordé de haber pensado en mi Tutu…escribe con la izquierda y siente que el mundo no está hecho para ella y en Brasil hay una escuela especial para ese tipo de personas. Todo muy lindo hasta que me aclararon que los zurdos son las personas con dificultades auditivas. Y si…castellano y portugués se parecen…pero sordo y zurdo tan solo suenen parecidas…no es lo mismo.

Y seguí, sintiéndome zurda al querer poner una alarma en el precioso reloj pulsera. No hay manera. Logré que se prenda la luz…y eso ya es un avance. También pude hacer desaparecer la hora y ver 00.00 titilando…quien sabe qué función será. El vendedor me dijo que si quería, podía medir el ritmo cardíaco. Si tiene que medir cuando estoy tratando de ponerlo en hora con la izquierda mientras leo de reojo el manual, creo que 3 dígitos no alcanza para registrar las pulsaciones por minutos. Casi me pongo una aspirinetas sublingual.

Todo esto para evitar tener que preguntar la hora por la calle. Pero por favor, más fácil es aprender a decir ‘What time is it?’ en francés y en árabe.

María, dudando de la utilidad de tener un reloj en la muñeca…

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