Como muchos Domingos, madrugo para aprovechar el día libre, voy al supermercado temprano y luego desayuno en algunos de los cafés tan lindos que hay por mi barrio. Particularmente el café de esta mañana estaba más rico que lo habitual y las medialunas tenían la humedad perfecta.

Pocos parroquianos a esa hora, como corresponde. Me ubiqué en un lugar estratégico, cómodo y cerca de la tele. En realidad entré a ese lugar porque vi que en la pantalla plana de más de 30 (treinta) pulgadas se veía un capítulo de Bob Esponja, uno de mis favoritos. Iba promediando la historia en la que Bob y Patricio se convierten en papás adoptivos. Bob cambia pañales mientras Patricio no hace nada. Justo cuando se iban a equilibrar las cosas, de la nada aparece un señor y le dice, en voy muuuy alta, a la chica de la barra: poné ESPN que están jugando Nadal y Federer. Giré y le dije, disculpe, pero yo estoy viendo Bob Esponja. Como si se tratase de un chiste, el señor se rió de mi ocurrencia y le dijo…seguí…seguí…creo que es el 14…no…no…el próximo…uno más…uno más…eso…ahí…dejalo ahí.

Llamé a la mesera, le pagué lo consumido y le expliqué que no es correcto cambiar de canal así como así solo porque una persona se lo solicita…sin siquiera consultar a los demás. Mientras la joven me cobraba le dije: cambiaste de canal por un tipo que ni siquiera está consumiendo…está parado al lado de la tele…y no te va a dejar propina...y me fui.

Qué injusticia!!!

María, buscando algún canal que repita ese capítulo…es muy bueno!!!!

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