En esta época donde cada página de internet tiene un título ‘Contáctenos’, difícil pensar en un viajante como única manera de hacer conocer un producto. Así y todo, la obra ‘Muerte de un viajante’ de Arthur Miller, permite abordar a través de la historia de Willy Loman, su esposa a hijos, una historia siempre vigente: las relaciones humanas.

Alfredo Alcón y María Onetto dieron una clase magistral de actuación sobre el escenario. Diego Peretti y Sebastián Pajoni encarnaron a los hijos a la perfección. Hasta el mozo, papel más pequeño de la obra, tuvo su lucimiento.

En general se siente, o se presiente, cual es el final…mucho más si hemos visto antes la obra. Anoche vimos retirarse la familia del cementerio y todos contuvimos el aplauso. No se…quizás una manera tonta de pretender un rato más…como su las 2 horas y pico de estar sentados no nos hubiese cansado. Linda sensación, se los aseguro.

Y terminó, como corresponde, con un toque de humor: un muchacho que salía del teatro detrás mío le comentó a su novia: al final no era lo que yo pensaba…creía que era un policial donde se trataba de encontrar al asesino del viajante. No me animé a girar…pero de hacerlo le hubiese estrechado la mano…un maestro de la espontaneidad y en ejemplo de nuestro tiempo en que nos hacemos a la idea interpretando el título que aparece en la tapa del libro.

Siguiente las indicaciones de mi amiga Majo, me fui preparada: 25% de descuento con Club Personal y Swiss Medical…pero con la primer opción tenía acceso al club Vip. jejejeje. En vez de $90 pagué $67…bien ahí!!! Estoy aprendiendo, eh?

María, llena de buen teatro…

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