Sabrán ustedes disculpar mi ignorancia en estos temas que hacen al protocolo de las fiestas de festejo de 15 años de una ahijada. Asistí a un curso, me enseñaron a ser anfitriona de un té, a llevar una conversación interesante en una recepción, a presentar a desconocidos y ordenar banderas en un acto, pero en ninguna clase se habló de tema tan importante como el cumple de hoy.

Todo fue sorpresa. Supe del armado de un ‘book’…pero temí preguntar en qué consistía. Cuestión que en la recepción, al lado de la montaña de queso azul, entre la barra de bebidas y el guardarropas, había un póster de una muchacha que mucha gente se empeñaba en asegurar que era mi Tutu, y al lado una pequeña mesa con una especie de libro de visitas donde se podían dejar mensajes de saludos para la cumpleañera. No me iba a negar a dejar unas palabras para mi chica favorita. Me acerqué y vi que no era un cuaderno común y corriente: fotos, una hoja rosa, fotos, otra hoja celeste, fotos, hoja blanca, fotos, fotos.

Había necesidad de que me encontrara con ésto en la hoja 4?

Book_Tutu

Tiene algo que ver con el cumpleaños? Sigo pensado que es una foto trucada, es otra chica a la que le han puesto la cara de mi Tutu. Y no les paso la que está acostaba en la mesa de pool para evitar infartos. No, no, no, me contesto yo sola la pregunta…no era necesario que la tía pasara por semejante momento. Urgente una sublingual por favor…pero no había.

El resto de la recepción transcurrió con normalidad…socializamos con los que no vemos muy seguido y le entramos a esos manjares.

Después pasamos al salón…mesa familiar y de pronto…de la nada…se abre una cortina…humo…unas especies de bengalas y apareció la homenajeada vestida de rosa. Emocionante para mi que la tuve en brazos hace exactos 15 años. Vals con papá y algún que otro amiguito y a sentarnos.

Como para que conociera a la pequeña desde chiquita, el organizador no tuvo mejor idea que proyectar un vídeo donde la vimos en mis brazos el día de su bautismo, abrazándome junto a su mamá cuando tenía los dientes de lata, en un sillón riéndonos cuando volví de las vacaciones, el primer plano que le saqué cuando tomó la primera comunión, a upa de los abuelos que no están, de bebé con los pelos de papá como si fueran los suyos, el viaje en que llevaron a Indira, su perra, a que conociera el mar, y demás recuerdos que no hicieron más que provocarme mocos. Estuve en casi todas las fotos…de un lado o del otro de la cámara…pero siempre estuve.

Siguió más comida, y baile, y más comida, y el show que fue mi regalo, y más comida…y llegó el otro momento pum para abajo de la tarde: las velas.

No se de donde consiguió tanta inspiración…pero encontró palabras para explicar los motivos por los cuales invitaba a cada persona a acompañarla a encender una vela. En un momento, con su voz casi entrecortada, dice que quería invitar a alguien que la quería desde antes que ella recordara, que la amaba desde siempre, que se lo demostraba todo el tiempo, que tenía el récord por ser la tía del año todas las veces, porque por ella soportaba a los adolescentes y que le aseguraba que nunca la iba a abandonar y alguna cosa más que me hizo llorar. Y fui a prender la vela con ella. Originalmente su idea era que la música de fondo cuando me tocaba a mi fuese Alegría, pero al final cambió por el estribillo de un tema de Oasis que le pareció más adecuado. Y lloré…para qué les voy a mentir…el momento era para eso, no?
Después vino una para papá y otra para mamá. Las lágrimas siguieron brotando…no se imaginan las cosas lindas que dijo. Si no parecía la misma que discute y se pone de mal humor por cualquier cosa, que desafía a sus progenitores y sus reglas, que dice que sabe todo y siempre tiene razón…ésta era otra persona. 😉

Y después el brindis, y el carnaval carioca, y la mesa dulce y un set de música con temas que en sus títulos tienen nombre de mujeres: Cuando conocí a Raquel, Violeta, Elena no, y otras exquisiteces contemporáneas…ustedes saben a qué me refiero.

Ya cuando era la hora de irse aparecen pizzas, tostados, cervezas y jugos. Después del café de un rato atrás no daba para otra cosa más que para un té digestivo.

Ahora en casa, descansando de semejante trajín, viendo algunas fotos, con algo de esfuerzo estoy logrando quizás tener en cuenta la posibilidad que la jovencita de las fotos sea efectivamente mi Tutu…aunque me parece que no es…no puede ser…mi Tutu es una nena…

María, y si…tengo una ahijada quinceañera…
P/D. Sabiendo que es una canción importante para mi, la puso en el inicio de la ceremonia de las velas…es una fenómena…lo se desde que siempre…lo confirmé hoy…

Verte sonreir

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