Se terminó Teatrísimo 2008. Pese a mi mala memoria, ya reconozco algunos rostros por haberlos visto en funciones previas. Una gran mayoría hemos ido a casi todas las funciones.

Hoy arrancó un poco más tarde. El comentario de los señores de la segunda fila, yo estaba en la primera, eran coincidentes: qué desnudo el de Felipe Colombo en Yepeto la noche anterior. Una señora muy valiente se animó a recordar que hace unos años vio en ese rol a Darío Grandinetti. No puedo reproducir los comentarios sin salirme de los carriles en los que suelen transcurrir nuestras pláticas.

Como sea, yo también lo vi en esa puesta…y antes de eso en Papi…donde también hacía un desnudo. Fin del recuerdo.

Retomo la historia. Un duelo entre 3 señoras actrices: Dora Baret, Thelma Biral y María Concepción César. El orden es meramente alfabético…no hubo nadie que fuera más que la otra. Una delicia verlas darle vida a estas 3 hermanas que se reúnen en el otoño de sus vidas a recordar sus años mozos e informar de sus decisiones inmediatas.

Desde esa primer fila del teatro Regina me trasladé a la noche que vi tele por primera vez. Blanco y Negro. ATC…canal 7 o alguna de sus repetidoras proyectaban Chantecler. La señora Dora Baret y el señor Lito Cruz se aparecieron por esa ventana pequeña a contar una historia que me resultó creíble.

Pasaron casi 30 años y la señora me volvió a emocionar. Su personaje tan melancólico, siempre al borde de quebrarse, contenida por sus hermanas y esos vasos de whisky que se sucedían como para mantenerle ocupada la mano.

Me sorprendió el parecido de la señora Biral con Marta Bianchi. No quiero sugerir que compartan cirujano, simplemente marco un par más para los parecidos de TVR. 😉

Con estos elementos nadie podría imaginarse el final. Después del matrimonio feliz de una, de la tarea humanitaria de la otra, y de la muerte en paz de la que se quedó en la casa familiar, un abrazo de las 3 actrices que dio tiempo para secarme las lágrimas, fue el inicio de un increíble baile de ese trío siguiente el ritmo de Corazón Espinado. Luego aplausos, flores y más aplausos.

Y me fui…esquivando las gotas de lluvia, esperando que llegue Teatrísimo 2009, sabiendo que pocas cosas pudieron hacer terminar mejor a tamaño Martes.

María, no hay tiempo de otoño para estas damas sobre el escenario…

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