Un simple comentario en el posteo anterior generó éste

Espero su publicación de un viernes a la noche por las calles de Corrientes. Saludos.

Ayer fue uno de esos días en que necesitaba imperiosamente hacer cosas que nos hicieran felices. Siempre mi primera opción es la simple…la que tiene más chances de ganar: mi Tutu.

Abierta a cualquier programa aceptó que la noche sea “peli en lo de la tía”…y ella traía las película, eh? Como rema las situaciones esta muchacha. El condimento adicional: Sofia, su amiga desde niña…que me dice tía.

Llegaron a casa. Sin programa a la vista, probamos empíricamente lo que suponíamos: como suena Pinocho en el equipo nuevo!!!!!! jajajajajaja…esa es mi Tutu.

Confieso que me hubiese quedado gustosa en casa, pero quería algo más. Sugerí ir a mi lugar favorito: el paseo La Plaza. Partimos la diferencia…Mc Donald de al lado de La Plaza.

Compartimos anécdotas de las últimas semanas y recorrimos el paseo. Durante le comida hablamos de la discriminación, vimos que el paseo fue construido pensando en personas que necesitan rampas para su desplazamiento. Una buena en la ciudad ahí, eh?

Después, exposición de fotos en el Centro Cultural San Martín. Nos gusta la arquitectura, pero sentimos que edificios de la era Meiji no nos atrapaba lo suficiente…con perdón de la gente que sabe de esos temas. Recorrimos el hall y mi Tutu recordaba las obras que había ido a ver allí…y tenía la certeza que después de la función habíamos hecho algo “lindo”.

Como sin querer, palabra va…palabra viene, deslizó un “a mi…comedias musicales sólo si se tratan de Cabarets o Burdeles…de otra cosa no”. Y si…hay que superar la trilogía “Sweet Charity, Cabaret y el Burdel de París” en la misma temporada.

Seguimos nuestro camino hasta la vereda de un teatro donde algunas personas se tomaban fotos con los afiches de los actores. Nos miramos las tres sabiendo que JAMÁS caeríamos en esa. En silencio tomamos la decisión: si lo hacemos…lo hacemos bien.´

Nos cruzamos con Gerardo Romano yendo a buscar su moto. Luego Viviana Saccone vestida de violeta y unos minutos después Moria. Ahí nomás mi Tutu, celular en mano, inmortalizando el momento. Tuvo tiempo de observar varios detalles de su look y anatomía que no corresponde a mi publicarlos en este lugar.

Por la vereda siguieron desfilando los actores de las obras de los teatros de la cuadra cuando vemos cruzar la calle a Ana María Picchio. Mi Tutu sonrió y dijo “quiero una foto con ella…me encanta el papel que hace en la novela”. Nunca la voy a abandonar…y menos en una situación así. Me pidió que solicitara yo la foto porque su timidez le impedía pronunciar palabra. La señora, muy correcta accedió. Me pidió que la acompañarámos al estacionamiento donde íbamos a poder estar más tranquilas. Todo bien, mucha emoción…hasta que…de la nada…ve aparecer a un muchacho de pelo largo y barba candado que responde al nombre de Christian Sancho. La timidez se fue y corrió, literalmente, a mirarlo de cerca, tomarse fotos mientras él hablaba por teléfono. Desde acá mi agradecimiento al modelo que hizo que mi Tutu se parara en una esquina a ver publicidad de calzoncillos. El joven se detuvo, la abrazó y posó para la foto. La sonrisa de mi Tutu entró en la cámara…eso fue un milagro. La señora Picchio, correcta como siempre, seguía dispuesta a tomarse la foto con las niñas cuando mi Tutu, desprovistas de toda huella de timidez arroja un “qué Ana María ni Ana María…ya tengo una foto con Christian Sancho!!!!!”.

El ritmo cardíaco no volvía a la normalidad cuando redobló la apuesta: quiero ver a Pablo Echarri!!! Evidentemente se iniciaba una revolución hormonal en la calle Corrientes y…cual tsunami…no había manera de detenerla.

Mañana última función de The Pillowman, su comedia negra favorita. Lástima que teníamos la agenda completa, sino, seguro la veíamos nuevamente. Nos miramos y pensamos al mismo tiempo: qué nos impide ir hoy? Ya no quedaba gente en la entrada…si quedaban localidades disponibles entrábamos. Y había 3 butacas VIP en la fila 6…la mejor ubicación de la sala.

Disfrutamos como si fuera la primera vez las 2 horas de función. Sofi se pegó un julepe cuando en el cuento de escritor y el hermano de escritor el pequeño Katurian levanta el colchón y encuentra a su hermano…VI-VO!!!!! Qué momento!!!! Eso es suspenso, eh? Y un poco nosotras también…pese a haberla visto antes…

No se si por ser segunda función o simplemente por algún ajuste, la función presentaba la obra en un solo acto. Luego de la muerte de Michal, cuando Katurian pide a gritos confesar sus crímenes, bajó el telón y la pantalla para proyectar El pequeño Jesús. El pensamiento de mi Tutu fue contundente: acá alguien apretó mal un botón y en vez de prender las luces bajaron la pantalla.

Con la misma ansiedad esperamos la escena final…cuando la música empieza a invadir la sala y cada resquicio nuestro. Sofi no salía de su asombro. Tenía cara de mezcla de sentimientos, como suele pasar en las obras de este género: nos hemos reído de cada cosa que en otra situación debería habernos espantado.

El acostumbrado comentario de mi Tutu no se hizo esperar. Yo quiero una foto con Echarri.

Nos quedamos un rato en la vereda hasta que salieron los protagonistas. Con la educación que lo caracteriza, el señor Echarri tomó de los hombros a cada una de mis chicas y sonrió para la foto que lo hará inmortal en un par de fotologs. A unos metros se encontraba Carlos Belloso, su próxima presa. Era el que más le había gustado…pero…la oportunidad no nos asistió. Una muchacha, bastante mayor como para cometer ese tipo de tonterías, le faltó el respeto, cruzó ese límite que cualquier persona, aunque sea pública, desea mantener. El actor que personificaba al espástico fue muy claro, le dijo “no, con vos no quiero más fotos”…y la atmósfera se tornó algo densa. Intuí la decepción en mis jovencitas acompañantes que guardaron sus celulares por temor a ser objeto del mismo trato. No saben las caritas que pusieron…ese Michal perfecto no puede contestar así. Nos hubiésemos ido en ese momento, pero se que esa imagen sería la que asociarían al actor para siempre…y no estaba bien. Nos acercamos, saludamos, y le dijimos lo que nos pareció la obra. Correctísimo y simpático nos contó que salen de gira por Córdoba, Rosario, Santa Fe y Montevideo. Habló de las características del personaje y de la cuerda humana profunda que toca y que le gustó hacerlo. Nos agradeció la presencia, deseamos que continúen los éxitos y se despidió. Ya en el taxi mi Tutu sentenció “la tía habló para que no nos quedemos con la idea de que es mal educado”. No es una fenómena?!?!?! Si, lo es, ya lo sabíamos de antes.

Llevé a mis pequeñas amigas a sus casas. Les pedí encarecidamente que, cuando les toque hablar en mi funeral, no cuenten que les auspicié la “noche de fotos con muchachos de la tele por los que se le alborotan los sentidos”. No está bien que la tía haga eso…jejejeje

María, la próxima tengo que superar esto…mmm…me veo complicada…

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