Cómo muchos sabrán, el 21 de Septiembre se festeja el día de la primavera, del estudiante y día internacional de la paz.

Lo que algunos sabemos, además, es que cada 20 de Septiembre se celebra el día del Jubilado. Por ese motivo, mi madre y 2 (dos) amigas se sumaron a los festejos y fueron a una quinta a pasar un “día de campo”.

El Domingo pasé a tomar el té y me contó los detalles. Debido a su tendinitis, algunos movimientos involuntarios de sus compañeros de asiento suelen incomodarla, por lo que, apenas empezado el almuerzo, se cambió de lugar…quedando de esa manera enfrente de quien hasta ese momento había estado a su lado.

Tan pronto se cruzaron sus miradas, el caballero le hizo una pregunta a mamá: no se acuerda de mi? Floja de memoria mi madre se disculpó por no recordarlo. El compañero jubilado se presentó y dijo que, durante la enfermedad de mi fallecido padre, él había ido a visitarlo. Papá falleció hace 17 años, por lo que adivino que menuda impresión se habrá llevado como para recordar a mamá todavía.

Palabras van, palabras vienen…cuestión que el señor se transformó en viudo hace 1 año y 8 meses. No se cuanto tiempo pasó, pero antes de la hora del té ya le había preguntado si seguía viuda o había reincidido en el matrimonio.

Con premura le aclaró que ella ya no quiere ataduras nuevamente, que así está bien, que tiene sus amigas, sus mascotas y su hostel.

El señor insistía en su deseo de invitarla a salir o simplemente llamarla y mantener charlas telefónicas. Afortunadamente el festejo no incluía hijos. De haber estado presente le explicaba que mamá no tiene una hot line y no está para esas cosas.

Hasta ahí veníamos bien porque lo mantenía a distancia…pero…llegó el momento de la música…y la carne es débil…y…con cara de culpa…mi madre me dio la excusa perfecta: justo pasaban una canción que me gustaba. El que piensa que hablamos del alguna versión de Desde el Alma o El aeroplano…se equivoca. No eran los valses los que motivaron a mamá. Se trataba lisa y llanamente de “El bombón asesino”. Si, así como leen…mamá y el jubilator del que no sabemos ni el nombre le entraron a la pista de baile al ritmo tropical.

Me confesó que no recuerda cuantas piezas bailaron…pero se volvió a la mesa cuando empezaron los tangos…no quería bailar pegada a nadie. Me volvió el alma al cuerpo.

De vuelta a la mesa el señor siguió insistiendo con todo tipo de planes: café, té, otro día de campo, pesca, caminatas, y todos los etc que se le ocurrieran. Hasta donde sé, no intercambiaron números de teléfonos y, que yo sepa, mamá no tiene cuenta de e-mail, por lo que creo que la relación no seguirá los pasos de las flores en esta primavera.

No es que sienta celos…pero…es mamá!!! La vio hace 17 años y ya se siente con derecho a invitarla un tango? No caballero…sepa esperar, mínimo, una década…

María, sorprendida ante el descaro de algunos varones…

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