Muchos posteos podrían empezar con un vi luz y entré. Este es uno de esos.

Venía caminando por avenida Corrientes desde el bajo cuando, a la altura de Rodriguez Peña, vi un camión de TELEFE estacionado frente a la puerta de un teatro. Pensé que se trataba de un estreno…pero había poca gente. En una de las puertas un afiche de “Talento Argentino”. Recordé aquella primer audición de Paul Potts con el número 31829 en Britain’s Got Talent. Versión IN-CRE-Í-BLE de Nessum Dorma.

Con el recuerdo fresco de esa canción, justo cuando pasaba frente a la puerta, un caballero me preguntó si quería entrar. Obviamente, respondí que si. Me pidió que apagara el celular y entré.

No pregunten si me presenté al casting. Tengo talento, soy argentina, pero entré como público, si? Capaz aparezca en alguna toma general en el programa…pero lejos de mi estar frente a las cámaras.

Llegué justo cuando una familia…papá, mamá e hija pequeña…cantaban y acompañaban con guitarra, charango, sicu (malta siku por su tamaño) y unas especies de chaj chas en las piernas. Hombre de pelo largo, barba abundante y generoso bigote. En el panel, 2 (dos) cruces rojas auguraban el desenlace…pero parece que la del medio quería escuchar hasta el final. De una manera elegante le dijeron que le faltó afinación en las voces, que no tenían mucha energía en la interpretación, pero que le agradecían su presencia. El padre de familia explicó que la falta de energía se debía, quizás, a la pena por el fallecimiento de la madre de su esposa. Le dieron una especie de pésame y continuaron despidiéndolo. La autoestima le impedía darse cuenta que no eran buenos…ni siquiera sonaban más o menos…lisa y llanamente desafinaban con ganas.

Luego el corte. Unos compañeros del público aprovecharon para gritar “Tati”, “Tati”. Pensé que se referían a algún primo que estaba más adelante. Insistían. Tati, Tati. Y el Tati que no aparecía. Hasta que, de pronto, como un balde de agua helada, mis oídos reconocieron otra consonante…no decían “Tati”…decían “Cathy”…y se referían a Catherine Fulop, dama del jurado. A su diestra Kike Teruel, de Los Nocheros y a su izquierda Maximiliano Guerra. Al cabo la muchacha giró hacia el público contestando “QUÉ?”. Celular en mano nadie quería perderse semejante acontecimiento. Con una especie de solero lavanda oscuro, si se me permite la definición de ese color entre lila y violeta, repartió sonrisas y firmó autógrafos. Prefiero ser reiterativa a pasar por cholula: yo no hice nada de eso, eh? Simplemente me quedé sentada en el fondo…MI-RAN-DO.

Se terminó la pausa, aparece el conductor y anuncia un ballet salteño de nombre “Fucción Latina”. No escribí mal. Así lo dijo…aunque a esta altura calculo que era “Fusión Latina”. Así como la cámara aumenta 5 kilos quizás el micrófono agregue letras donde no van. 😉

Mi carácter entusiasta hizo que imaginara que un ballet salteño debería ser algo muy parecido al que integrara Marina y Hugo Gimenez. La corteza cerebral empezó a reflotar aquellas madrugadas viendo a Don Santiago Ayala, el gran bailarín, de la mano de su entrañable amiga, ciudadana ilustre…doña Norma Viola.

Mi voladora imaginación fue bajada de un piedrazo al ver aparecer en escena a 9 muchachos con pantalones de seda y chalecos sobre la piel, con bordados dorados y pinturas en la cara y la misma cantidad de señoritas adornadas con pequeños trozos de tela dorada sobre una bikini negra. Los muchachos despliegan unas banderas blancas y arrancan a bailar, totalmente desincronizados, Pegate, cantada por Ricky Martin. Ni de casualidad lograron bailar parecidos. Ahí entendí lo de las banderas blancas…era una especie de pedido de no disparen. Soy pacifista…pero un par de tiritos se merecían…balas de salva para meterles un susto aunque sea. Por semejante espectáculo, Catherine Fulop dijo que nada era “flácil”…queriendo decir fácil. Otra vez el tema de la tele que agrega letras a las palabras.

Terminaron. El jurado reconoció que eran algo descoordinados…pero valoraron el esfuerzo por mejorar. ¿? Eso quiere decir que antes fueron peores?!?!?!?!?!?! Noooo!!! Por suerte sólo caí en la semifinal…verlos en sus inicios hubiese sido calamitoso.

Luego de 15 minutos de debate se eligieron a los semifinalistas de la noche. No les voy a decir sus nombres para no arruinar el suspenso del programa.

Salí del lugar confirmando que en este mundo la diversión sana sigue siendo gratis y con una duda existencial: ver a Maximiliano Guerra en el jurado del programa es la tan mentada devaluación? 😉

María, un talento para otras cosas que no se demuestran en la tele…

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