Pocas veces agradecí tener mala memoria como esta semana.

Llegó el momento de ir a ver Alegría al Cirque du Soleil. Habiendo olvidado casi por completo los detalles…me sentía como la primera vez. El factor sorpresa estaba intacto.

Esta vez no anduvimos con medias tintas…Tapis Rouge sin dudar.

Confieso que el programa “Circo” no es de mis favoritos. Me viene a la mente un presentador ex-actor o ex “algo groso” y ya me desmotivo. Y los payasos? Tristes personas con la cara pintada haciendo las mismas monerías de siempre…y muchachos que saltan en camas elásticas…y chicas que bailan con cintas…y gente que salta y otros esperan abajo…y magos que hacen desaparecer personas…

Nada que alguna vez no hayamos visto…y que no quisiéramos volver a ver.

Definir el Cirque du Soleil como “circo” sería inadecuado…eso lo sabemos todos.

Reconozco que soy del tipo “entusiasta”…pero para esta noche no necesité nada de eso.

Llegamos cuando ya no quedaba tempura. Las cazuelas fueron lo único caliente que conseguimos. Un par de bastoncitos de “algo”, paté en vino crujiente y un vaso de gaseosas nos separaron del ayuno total. No íbamos sólo por el catering…aunque lo esperamos más abundante. Recorrimos la carpa y directo a la entrada…a inmortalizar el momento. El flash de la máquina de fotos sintió algún tipo de inhibición y no había manera de que se abriera solo. Docenas de fotos oscuras documentan el mal comportamiento. Después de un rato de revisar la programación, y haciendo lo que no se debe, “abrimos” el flash y conseguimos algunas fotos iluminadas.

Y era la hora de empezar. Nos ubicamos en la tercer fila…a poquísimos metros del escenario. Detrás nuestro un pequeño al que su papá le explicaba todo: “y ahí el señor sacó a bailar a la señora”…”y ahí se esconde”…”y ahí lo quieren asustar de atrás”. Y dejé de escuchar. No, no me quedé sorda…esa magia que envuelve a todo niño también me envolvió a mi.

El primer acto terminó a pura tormenta de nieve. Mucha emoción provocada por un personaje que no abrió la boca en todo el cuadro.

Volvimos a la carpa exclusiva y le entramos al recomendado lemon pie.

Segundo acto. Alguien sabe si las muchachas en Mongolia vienen con menos órganos internos? Sólo así entenderíamos a las contorsionistas. Una teoría es que no son humanas…y la abono fervientemente…no somos de la misma especie…son IN-CRE-Í-BLES!!

Al mismo nivel las camas elásticas, las barras rusas, la manipulación de cintas y aros, el hombre que volaba, la trapecista, las barras en altura y el fuego…pero las contorsionistas son algo que no se puede creer.

Salí con ganas de volver al día siguiente. Hoy creo que sería mejor hacerlo en el espectáculo que viene. Todos los recuerdos están frescos todavía. Cada mañana, el celular dice “Alegría” e indica que me debo levantar, pero desde hoy juro que suena diferente la canción…

María, repitiendo en mi mente la canción…Alegría…
P/D. Gracias por haber hecho mucho más de lo que te correspondía… 😉

[odeo=http://odeo.com/audio/15931263/view]

Anuncios