Una noche de 2000, el joven Tango, autor de lo que les paso más abajo, me contó en pocas palabras su historia. Hacía unos años había fallecido su mamá y vivía con su padre y su hermano menor. Me regaló una canción y me dejó esta copia como un testamento. He cambiado muchas veces de PC y de disco, pero nunca perdí este archivo. Lo sentí genuino…y logra emocionarme cada vez que lo escucho. Dice que se llama “desde que en casa no hay mujeres”…y es un tributo a su papá. No se por donde andará…me encantaría que la escuchara y sepa así que siempre lo recuerdo con cariño.

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