Ya casi estaba terminando los trámites para, por fin, sacarme de encima los celulares de Claro. Obviamente intentaron retenerme con frases como “pero usted sabe que pierde los beneficios de la antigüedad si se queda sin aparatos con línea?” y cosas así. Mi respuesta fue la misma en todos los casos “me di cuenta que Claro es tan mala empresa que no me merece como cliente”. Qué me iban a contestar para ganarle a esa? NADA.

En fin, estaba a una llamada de dejar de “pertenecerles”. Para matar dos pájaros con un solo tiro, me senté en el nuevo local de Starbucks para hacer el trámite. La cola llegaba hasta la puerta…esperé un rato…me cambié de mesa y quedé en T.J.Friday. Y yo con el celular esperando que la chica da Atención a Clientes, Cinthia, terminara de una vez por toda el trámite. Me hacía una pregunta y me decía “aguarde un momento el línea que verifico”. Y yo del otro lado aguardando. Tranquila, hasta que empecé a escuchar unos bocinazos que no cesaban. Y al mismo tiempo un grupito con un redoblante y una bandera argentina. Los veía lejos como para ir a alentar a Los Pumas. Y se me cayó una idea brillante: estamos a una cuadra de la casa de Charly García, seguramente la gente le va a hacer el aguante. No se cuanto tiempo pasó…pero nadie vino a atenderme a la mesa. Vi a unos pocos metros la pila de menúes. Tomé uno y elegí lo que quería mientras seguía esperando. Me tentó el salmón con esa salsa tan rica. Escuché “buen señora, a partir de ahora usted ya no tiene el teléfono con abono…fue pasado a tarjeta…el costo…blablablabla”. Sonreí, me despedí y esperé que me vengan a tomar el pedido. Una acurrucada muchacha con sombrero gracioso y una infinidad de pins me dijo “no, no voy a salir a atender…hace frío”. Me fui siguiendo el sonido de tambores…esquina de Coronel Díaz y Santa Fe. Gran cacerolazo gran.

Todo el barrio en la calle con cualquier elemento que hiciera ruido. Un clásico: cucharas y fuentes…pero también hubo tapa contra tapa y cuchara de madera y cacerola.

Miren que he estado en manifestaciones de todo tipo…pero ésta era de tipo “móvil”: cuando estaba en rojo el Semáforo de Santa Fe, se cruzaban desde OKKO hasta Pizza Donna. Cuando se ponía verde en de Santa Fe, y rojo el de Coronel Díaz, iban desde Pizza Donna a Tolón. La siguiente vez de Tolón a Ristretto para terminar en el cuarto tiempo cubriendo de Ristretto a Okko. Y así un rato largo. Me mezclé con la gente sólo para ver de qué lado estaban. Me tuve que acercar para leer los carteles. Uno decían “Al gran campo argentino salud”…ahí supe de qué lado estaban…y me quedé.

Había de todo, pero mi favorita fue la señora de pantalón rosa, tapado símil piel, vincha celeste y blanca y mariposa de metal en el pelo. En la boca un silbato con el indicaba cuando debían cambiar de dirección.

Al igual que cuando subo en las calesitas, después de un par de vueltas me entró el mareo. Afortunadamente a la esquina de OKKO habían llegado unas muchachas vestidas de paisana repartiendo folletos sobre turismo en Salta y, de paso, ligué una colasión de  aquella provincia.

Hice una escala en Ristretto, necesitaba de un chocolate caliente para recordar que el año pasado a esta hora estaba haciendo lo mismo…pero rodeada de nieve.

En las 3 cuadras que desandé para llegar a casa se notaba la alta adhesión a la medida en apoyo al campo…todos mis vecinos con cacerolas en la vereda.
Quise hacer lo mismo…pero no tenía elementos: sólo tengo una cacerola…y es la Essen que pesa un montón. La plancha de los bifes no es “sonora” y la pava es enlozada…no quería perder los girasoles que la adornan.

Mientras esperaba el ascensor me di cuenta que hay un par de familias en la cuadra que van a estar en problema en estas navidades…no van a tener donde servir el Vitel Toné…tanto golpe con la cuchara los va a dejar sin fuentes.

María, con la fondueera no, eh?

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