Quienes alguna vez han viajado en el Subte “A” o se han subido al Gusano loco, atracción del Richard Park, parque itinerante que alguna vez pasó por Esquina, sabrán a lo que me refiero con el término bamboleo. (No es esa canción estilo flamenco que tocan los Gipsy Kings).

Ayer, bastante desprogramada debo reconocer, pensaba que subirse a un colectivo urbano no presentaría mayor aventura…salvo conseguir las monedas suficientes para pagar el boleto. Busqué la parada y me aposté detrás de unas personas que parece ser seguían mi mismo destino. Subí, saludé al chofer como lo hago habitualmente, miré para atrás como para saber si iba a viajar sentada o parada y noté que el colectivo era algo largo. Sin anteojos me cuesta calcular distancias…pero a primera vista sentí algo diferente. Mientras indicaba que quería un boleto de $1 me di cuenta que en el tablero, en vez de los clásicos espejos con forma de corazón, con el nombre de alguna mujer en el centro, había una pequeña cámara de TV. Tele no era, a menos que repitieran Rolando Rivas taxista…la imagen era en blanco y negro y sólo se veían autos, calles y veredas.

Muy correcto, el chofer me indicó que el viaje era de cortesía…y me guardé mis monedas. Seguí caminando hacia el fondo. Ahí fue cuando sentí ese bamboleo del que les hablaba. Llegamos a la esquina y el vehículo dobló…y se dobló!! Quise recordar la marcha del partido radical…pero olvidé si decía “que se rompe y no se dobla” o “que se dobla y no se rompe”…repetí el silencio el estribillo y confirmé que era que se rompa y no se doble y me encomendé a Yemanya en su día o a quien fuera…el pánico casi se apodera de mi…de pronto el colectivo, recto normalmente, se transformó en una línea con un ángulo…en el medio se cerró un fluelle cual bandoneón gigante y doblamos la esquina. Pasados unos metros el fuelle volvió a su estado natural y comprendí que no estaba a bordo de un colectivo común y corriente…era uno…pero parecían 2 vagones separados que me hicieron recordar el vértigo de la montaña rusa…aunque sin velocidad.

Conocedora del recorrido, sabía que en 6 (seis) cuadras volvería a doblar y se desplegaría nuevamente ese efecto al que no estoy acostumbrada. Presioné el timbre y bajé…no resistiría otra de esas maniobras.

Sin monedas en el bolsillo…y sin querer correr el riesgo de toparme con otro…seguí caminando…quien quiere subir a una lombriz mecánica pudiendo caminar?

María, desconfiando del transporte público de pasajeros y ejerciendo mi libertad de ir y venir caminando…
P/D. Averigüé en la empresa de colectivos y me dijeron que por ahora sólo tiene una unidad Extra Large…menos mal…

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Desde mi libertad

Sentada en el andén
mi cuerpo tiembla y puedo ver
que a lo lejos silba el viejo tren
como sombras del ayer.

No será fácil ser
de nuevo un solo corazón,
siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.

No llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací,
debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi pie.

Desde mi libertad
soy fuerte porque soy volcán
nadie me enseño a volar
pero el vuelo debo alzar.

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