4706 Domingo, Feb 3 2008 

Afecta como soy a los estrenos, no me iba a perder el estreno del año chino 4706…año de la rata dicen.

Partí como a medio día…mejor dicho…partí cuando me desperté…y como no uso relojes…calculo que era mediodía. Me llegué en colectivo hasta Barrancas y de ahí seguí a pie. A lo lejos…y con el sol de frente, hubiese jurado que una reunión de seguidores de Chavez: color rojo por todos lados.

Después de haber caminado algo más de media cuadra…media hora después…recordé que desde hace un tiempo ya no me gustan esos lugares tan concurridos…donde una pierde la libertad de acción…hay que parar cuando paran todos y arrancar cuando corresponda. Ni hablar de volver al punto de partida…quizás el retroceso sea tomado como señal de cobardía…no lo sé…cuestión que había que seguir y seguir. En un momento encontré una alternativa y entré a un supermercado. Cantidad de gente comprando fideos de arroz…de esos que parecen los típicos cabellos de ángel, algas y cosas que dudo usen en la preparación de algún plato en esta semana. Me pareció que éramos muy occidentales para estar comprando tanta cosa que no podemos pronunciar.

Había una feria, al parecer muy interesante, pero a la que no me pude acercar por la marea humana en la que me encontraba inmersa. Empecé a sentir el sudor típico de la claustrofobia y el calor…quería irme…pero alguien pisaba mis alpargatas. De a poco…a paso de procesión…fui encontranto un hueco…me metí por ahí y salí con rumbo a una avenida. Paré un taxi y me vine directo a casa. Demasiada gente para un Domingo a la tarde.

Llegué a casa, acomodé los fideos de arroz, la salsa de soja, el aceite de sésamo, un par de latitas con olor raro que calman los dolores de muela y alivian la tos, colgué la campanita detrás de la puerta y puse a lavar toda la ropa que llevaba puesta…demasiado olor a gente para mi gusto.

En el camino de regreso comenté con el chofer que los años han obrado cambios profundos en mi. Aparentemente en él también. Habíamos coincidido en un recital de Nina Hagen en Velez a mediado de los 80’s…fuimos a las 48 horas de rock detrás de la estación Bancalari y hoy dudamos en subirnos a un ascensor si va muy lleno. Me adherí al débito automático de todos los servicios para no tener que ir al banco, viajo de vacaciones fuera de temporada, voy al teatro los días de semana, sólo tengo 4 sillas en casa. Pensándolo bien…me parece que me estoy poniendo algo hermitaña…disfruto de las buenas compañías…pero de a poco.

María, descarto China como destino de vacaciones…son un MONTÓN!!!!!!!
P/D. Feliz año!!!!!

Justo al medio Domingo, Feb 3 2008 

Quienes alguna vez han viajado en el Subte “A” o se han subido al Gusano loco, atracción del Richard Park, parque itinerante que alguna vez pasó por Esquina, sabrán a lo que me refiero con el término bamboleo. (No es esa canción estilo flamenco que tocan los Gipsy Kings).

Ayer, bastante desprogramada debo reconocer, pensaba que subirse a un colectivo urbano no presentaría mayor aventura…salvo conseguir las monedas suficientes para pagar el boleto. Busqué la parada y me aposté detrás de unas personas que parece ser seguían mi mismo destino. Subí, saludé al chofer como lo hago habitualmente, miré para atrás como para saber si iba a viajar sentada o parada y noté que el colectivo era algo largo. Sin anteojos me cuesta calcular distancias…pero a primera vista sentí algo diferente. Mientras indicaba que quería un boleto de $1 me di cuenta que en el tablero, en vez de los clásicos espejos con forma de corazón, con el nombre de alguna mujer en el centro, había una pequeña cámara de TV. Tele no era, a menos que repitieran Rolando Rivas taxista…la imagen era en blanco y negro y sólo se veían autos, calles y veredas.

Muy correcto, el chofer me indicó que el viaje era de cortesía…y me guardé mis monedas. Seguí caminando hacia el fondo. Ahí fue cuando sentí ese bamboleo del que les hablaba. Llegamos a la esquina y el vehículo dobló…y se dobló!! Quise recordar la marcha del partido radical…pero olvidé si decía “que se rompe y no se dobla” o “que se dobla y no se rompe”…repetí el silencio el estribillo y confirmé que era que se rompa y no se doble y me encomendé a Yemanya en su día o a quien fuera…el pánico casi se apodera de mi…de pronto el colectivo, recto normalmente, se transformó en una línea con un ángulo…en el medio se cerró un fluelle cual bandoneón gigante y doblamos la esquina. Pasados unos metros el fuelle volvió a su estado natural y comprendí que no estaba a bordo de un colectivo común y corriente…era uno…pero parecían 2 vagones separados que me hicieron recordar el vértigo de la montaña rusa…aunque sin velocidad.

Conocedora del recorrido, sabía que en 6 (seis) cuadras volvería a doblar y se desplegaría nuevamente ese efecto al que no estoy acostumbrada. Presioné el timbre y bajé…no resistiría otra de esas maniobras.

Sin monedas en el bolsillo…y sin querer correr el riesgo de toparme con otro…seguí caminando…quien quiere subir a una lombriz mecánica pudiendo caminar?

María, desconfiando del transporte público de pasajeros y ejerciendo mi libertad de ir y venir caminando…
P/D. Averigüé en la empresa de colectivos y me dijeron que por ahora sólo tiene una unidad Extra Large…menos mal…

[odeo=http://odeo.com/audio/17698383/view]

Desde mi libertad

Sentada en el andén
mi cuerpo tiembla y puedo ver
que a lo lejos silba el viejo tren
como sombras del ayer.

No será fácil ser
de nuevo un solo corazón,
siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.

No llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací,
debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi pie.

Desde mi libertad
soy fuerte porque soy volcán
nadie me enseño a volar
pero el vuelo debo alzar.