No…no es una señorita ni está grande…sigue siendo MI Tutu. Mi amiga. Mi compañera. Mi ahijada. Mi sobrina.

A menudo discutimos sobre quien quiere más o quien empezó a querer primero. En general empatamos.

Como toda historia de amor, tuvo un inicio. Estaba en casa y de pronto supe que tenía que ir al sanatorio. Jamás había estado en ese lugar. Las puertas estaban cerradas porque eran las 6.20 a.m. Me metí por unos pasillos que llevaban a escaleras, que pasaban por salas de espera donde había puertas que llevaban a un hall donde había más puertas y más escaleras. Seguía una especie de rumbo que alguien me iba dictando. Llegué a un gran pasillo con dos opciones…elegí la de la izquierda. Cuando faltaban poquitos metros para llegar al final, escuché un llanto. Supe que era el de mi Tutu…estaba esperando que la tía estuviera cerca para demostrar la fuerza de sus pulmones. Me asomé a una ventana y vi a una enfermera llevar envuelta en una sábana a la bebé más bonita que había visto en mi vida. Toda morada y llena de pelos. Fuimos al cuarto a esperarla. La trajeron en una cuna con paredes transparentes. Así quería mantenerla por siempre: en una burbuja de cristal.

Muchos besos y mimos para la mamá y la recién nacida. La tuve a upa y se que reconoció que la voz que le hablaba era la misma que le decía que la quería cuando era una bolita en la panza de mami.

Al día siguiente aparecieron el sol y este cartel.

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Y después creció rápido. Se adueñó de todo…hasta del blog. Hace unas semanas, hablando con una profesora, le explicó el contenido: la tía escribe sobre la vida y sobre mi. Y no está tan errada…capaz las dos cosas terminan siendo lo mismo.

Seguramente recibirá el afecto de sus seres queridos…se lo merece. Le deseo muchas sonrisas…que se anime a tener un sueño bonito y que se le haga realidad cuando despierte.

Feliz cumple Tutu!!!!

María, recordando aquella noche…larga noche…

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