La visita esporádica del Richard Park, un parque de diversiones itinerante, a Esquina, llenaba de música las calles y de alegría a los niños.

Era una especie de kermese. Mi favorita era la pesca. Corría con ventaja, solía acompañar a mi padre a pescar y por mi edad, lo único que podía tener en la mano era el mojarrero.

El juego consistía en manejar una caña que en la punta tenía un gancho que permitía pescar una tablita que tenía un número que correspondía a un premio. No se cual era el premio mayor…yo había conseguido un almanaque del año 1973 con una foto que desconocía. Pregunté quien era y alguien me contestó “San Ceferino”. Y bueno, tanto santo en la Iglesia que yo no conocía, éste pasó a ser uno más. Colgado en la cocina nos permitía saber en qué día vivíamos y podíamos consultar el santoral.

Con el tiempo supe que ese joven mapuche no era santo…sólo era un aborigen que quiso ser sacerdote, viajó a Roma y luego murió. Algún movimiento propuso la idea de convertirlo en santo y en eso estamos.

Seguramente la fe de algunas personas y la dedicación de otras, obraron el milagro y hoy se a beatificado a Ceferino, hijo del cacique indígena Manuel Namuncurá, que resistió durante mucho tiempo a los blancos en la matanza por la dominación de los territorios del sur.

Si este muchacho noble hubiese visto en TV esta semana que un colegio religioso no permitió que una niña con problemas motrices fuera alumna de la institución porque el ascensor es sólo para sacerdotes, no se si hubiese sentido orgullo de pertenecer a esa jerarquía.

Las crónicas hablan de un joven que deseaba que su pueblo sea tratado como se merece cualquier humano, sin diferencias por el color de la piel. No se si es que salgo poco, pero desde hace bastante tiempo no veo hombres con sotana ayudando a los más necesitados. Los suelo ver en los púlpitos criticando a todos sus fieles, predicando el amor, pero ninguno sacó pasajes para ir al Chaco a ver como se mueren nuestros hermanos.

No los acuso de nada, cada uno con su conciencia…pero déjenme decirle que no saben de lo que se están perdiendo. Si alguna vez alguno quiere verle las caras, vengan conmigo, van a poder ver de cerca el rostro de Dios. No olvidemos que las sociedades son evaluadas por como tratan a los más débiles.

María, se necesita otro santo o se requiere más HOMBRES en las filas de las iglesias?
P/D. Majo…la ceremonia ocupó todos los noticieros del mediodía…no vi nada de la maratón…como fue?

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