Algunas cosas las entiendo con poca explicación…otras no hay caso. Creo que ya se transforman en negación en un punto. No entiendo, no entiendo y no entiendo.

No entiendo la muerte.
No entiendo algunas muertes.
No entiendo la muerte de un niño.
No entiendo la muerte de un niño debido a la desnutrición.

Desde hace mucho tiempo muchos inocentes están pagando con la vida el precio del olvido.

Este día no puede ser igual que otro…se nos siguen muriendo niñitos porque no le llega lo básico. Ya no les sirve el asistencialismo…que es poco y a veces no llega. Están pidiendo a gritos un poco de dignidad. Además de profundo dolor y tristeza, sólo me permito sentir vergüenza.

No podemos todo…pero podemos algo. No da para que pregunten “¿donde puedo colaborar?”. Los hechos obligan a que cada uno de nosotros invirtamos algo de nuestro valioso tiempo e inclinemos la balanza un poquitito más.

Miremos a nuestro alrededor…no notan cierta perfección en la creación? Y podría haber perfección sin equilibrio? Me parece que no. Lo que a estos niños les está faltando, a otros nos está sobrando. Podemos dar vuelta la hoja o podemos asumir la responsabilidad que nos toca…de nosotros depende.

María, todavía tenemos algo para dar…
P/D. Mi padre me enseñó que ayudar no es regalar pescado sino enseñar a pescar…

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