“Estudios realizados por expertos revelaron que el 90% de los conductores que hablan mientras conducen no puede realizar ambas tareas adecuadamente.”. Así empieza un artículo en la primera plana de La Nación.

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Hace un rato me enteré que alguien presentó un proyecto de ley que castiga con multas elevadas a los conductores de vehículos de transporte público de pasajeros que envíen mensajes de texto mientras manejan.

¿Son necesarios estudios realizados por expertos o amenazas de castigos para que demostremos que tenemos sentido común?

Es verdad que hoy los celulares son pequeños…pero mandar un mensaje es lo mismo que operar un teclado. Se anima usted a manejar con una máquina de escribir en el regazo redactando un memo? Dígame ahora cual es la diferencia entre esa situación ridícula y la de los conductores escribiendo? Sólo el tamaño.

Desde hace unos días se instaló un debate: mp3/mp4 en el colegio…¿si o no? ¿Hay lugar para discutir? ¿Basado en qué concepto “moderno” se justifica que un alumno escuche música/radio mientras se dictan clases? No es una lucha contra la tecnología…es sólo cuestión de poner las cosas en su lugar.

Esta mañana, cierta mamá que conozco, tuvo que ir al colegio a retirar a su hija, mi Tutu, del colegio y al CELULAR de la dirección. La descubrieron mandando un SMS a su “amiguito” que se sienta en el banco de al lado durante la clase de Contabilidad. Ah, justo el día de la prueba. Mi ahijada, en su defensa, dijo “la prueba ya había terminado”. A quien se le ocurre que eso es una excusa aceptable?!?!?!?!?!?!?!?! ¿Será que estudiar y aprender es sólo un plus y el objetivo de concurrir al colegio es fomentar la vida social?

Quiero creer que dar lugar a la discusión es simplemente un ardid para ocupar espacio en los noticieros…me niego a creer que alguien puede creer que ese tipo de prácticas son un derecho adquirido sólo por ser adolescentes en el siglo XXI.

Casi por definición, el celular es para casos de emergencia/urgencia. Como filosofía, cada día armo una pila con las cosas importantes y otras con las urgentes. Muchas veces la segunda es mayor que la primera. No importa. Sistemáticamente voy tomando las importantes y las voy resolviendo. Al terminar, paradójicamente, las urgentes han desaparecido sin que yo hiciera nada.

¿Cómo se logra que el sentido común pase a ser un sentido más común? ¿Sólo nos quedan las amenazas? ¿Será que no podemos ser responsables? ¿Será que está en nuestra naturaleza? No creo, sino, a partir de ahora podríamos ser considerados mártires por tener que soportar la pesada cruz con la que la vida nos ha cargado.

Nos falta un toque de autocrítica. Si vemos a alguien con un brazo ortopédico pensamos que no sería lógico que conduzca un vehículo sin asistencia…pero tranquilamente aceptamos que se puede maniobrar sujetando el aparatito en la oreja.

Empecemos a reconocer nuestras limitaciones…hagamos una cosa a la vez. Paremos en una esquina, tengamos una gran charla mediante los celulares o redactemos el mejor de los mensajes…pero tranquilos…sólo haciendo eso. Una vez terminada la tarea, volvemos a poner en marcha el auto y salimos andando…con la satisfacción de la tarea bien hecha.

María, una cosa a la vez…

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