O mejor dicho “no me pasa nada”. Quizás este blog, o mi vida, se está contagiando del ritmo tan desacelerado por el que está pasando nuestra realidad y me invada esta sensación de “sin novedad”.

O será tal vez que me he acostumbrado a todo lo que me pasa y ya me parece repetición?

Enciendan la tele y vean en noticiero: cuántos minutos le quedan si le sacamos el segmento de Los Pumas, el del precio de los tomates y la cancelación del show de Chayenne? Si la vida fuera eso, después de decir “Entramos en la historia”, “no voy a pagar 18 mangos por un kilo” y “serán anginas o será que ya no tiene voz?”, ya no nos quedarían temas.

En lo personal, un cambio brusco de temperatura me pilló desprevenida y estoy padeciendo por estos días de una otitis que está poniendo a prueba mi voluntad…todavía no intenté introducirme el taladro para ver si afloja. Una mezcla de analgésicos y antibióticos suprimió la tos y el estornudo…o mejor dicho “la mezcla de analgésicos y antibióticos hace que ni se me ocurra toser o estornudar en público…lejos de un baño”.

El dolor no me quita la audición…sigo escuchando a la señora de arriba, la de mala bebida, en sus ya habituales y tristes escenas a las 2.00 am. No necesito despertador para tomar la pastilla…estoy en vela casi toda la noche, entre secarropas, peleas con su enamorado, boleros mal cantados y jarrones que se caen.

Si adivinan en mi cierto tono de hartazgo…han adivinado. El finde me voy por unos días a una montaña, a pescar truchas y a leer un buen libro.

A este ritmo, no me voy a perder de mucho, no? A mi regreso todo seguirá igual…estoy segura…

María, viviendo la misma historia una y otra vez…

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