Algunas cosas cambian…afortunadamente otras no. La tarea “levantar nota de Contabilidad” me sigue incluyendo como parte del equipo. Se me puede culpar de muchas cosas, pero no de falta de creatividad.

Cuando en la terea leemos “Original de factura por $1000, con descuento del 10%”, cada una toma un rol y “actuamos” la transacción. En el primer intento soy compradora…siguiendo la rutina típica de la transacción…al final de la misma me quedo con el original y le dejo a “mi contadora” el duplicado. No era el final deseado…intercambiamos los roles. Pasé a ser la que vende y la alumna la compradora. Al final, se lleva el original de la factura. Saber donde va el descuento podría provocar hernias cerebrales, si es que existe la posibilidad, por tanto esfuerzo. Pero siendo una actuación, compenetrada con el personaje, entiende que es un beneficio obtener el descuento…y que es menos plata para gastar por la misma cantidad de mercaderías…ergo…es una ganancia…cuestión…se acredita.

Parece trivial y hasta pueril…pero mientras de resultado lo seguiremos usando.

Hay gente que sabe usar la frase adecuada en cada situación. Sentí que lo que escuché de boca de mi “alumna” era la indicada. No hubo pruebas ni entrega de trabajos prácticos como para traducir el resultado en números…pero escuchar “tía, pude participar en la clase…la profesora decía algo y yo podía decir algo”…fue claramente una manera diferente de decir “APROBÉ!!!!”.

La tarea no ha terminado…nos queda aprender a usar un libro ese con un montón de columnas que no sabemos bien qué se pone en cada una. (Mis disculpas a los contadores y a la memoria de Don Francisco Cholvis).

Mientras “actuábamos las transacciones”, recordamos una escena muy tierna: una tarde de verano paseábamos por el zoológico cuando vi a un famoso jugador de football con su familia. Siendo el muchacho integrante del plantel de Boca Juniors, club con el que simpatiza mi Tutu, no me pareció mal contárselo a mi pequeña compañera de paseo. Escuchar el apellido del jugador ya le provocó cierta exitación. Empezó a temblar y me agarró fuerte de la mano. Fijó la vista en las personas que yo le señalé de lejos e intentaba identificar al sujeto en cuestión. Al no tener la camiseta puesta, podía ser cualquiera. Volvió a preguntar “pero cuál es?”. Como para ubicarla geográficamente me agaché para compartir su visión y le dije “el que está al lado del puesto de venta de pochoclos”…volvió a mirar…seguía temblando y necesitaba estar segura. Con toda la inocencia de la que puede ser capaz un niño, se me acercó un poquito al oído y me preguntó “cual es? El que compra o el que vende?”. Aclaré lo obvio…es el que está comprando los pochoclos…el otro es el vendedor del puesto.  Pasados varios años entendió el chiste…hoy lo celebra.

Ahora comprende que las cuentas y los resultados dependen siempre del lugar de la mesa en la que se encuentre…como en la vida…solemos calificar al mundo como nos ha ido en la feria.

Debe ser por eso que todavía mantengo una mirada optimista?

María, satisfecha porque “pudo participar!!!”
P/D. Me pueden gustar cosas que no entiendo…por ejemplo esta canción. Memoriosos occidentales…de donde les “suena”?

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(Koni Priviredliviye por Vladimir Visotsky)

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