Increíble la cantidad de recursos que usamos cuando no queremos que alguien se entere de lo que estamos hablando.

Los codazos, guiños de ojos y pequeños toques en los tobillos acompañan a palabras evasivas como “lo que te conté la otra vez” o “ESE tema” o “el asunto” o “ya sabemos quien”, si se desea mantener una conversación dejando a otro al margen.

Todavía recuerdo una charla llena de metáforas con Esqui. Hablamos de una chica que durante toda su vida compró zapatos en la misma zapatería. De pronto se dio cuenta que no quería comprar más en ese local…pero tampoco se animaba a entrar a otro. Mi teoría es que había visto el zapato de sus sueños…el que seguramente le iría más cómodo…pero por temor o costumbre, no se animaría a preguntar el precio ni a decir que le gustaban. Y cuando se daba cuenta que estaba a punto de entrar al negocio, cargada de culpa volvía a la vieja zapatería. Creíamos que de tanto andar descalza, un día, se animaría a comprar los calzados ideales.

La charla llevaba más de media hora. Hablamos de zapaterías de barrio, de Shoppings, de precios, de otra gente que compró el último par y demás. Luego el silencio y una pregunta “al final…de qué estamos hablando? Ya no se quien es el zapato, quien el zapatero y quien el que mira la vidriera”. Nos reímos y dejamos ahí el tema.

Solemos decir “esos días” con la misma naturalidad que decimos “allá”…y sin embargo nos entendemos. Son una especie de código de complicidad.

Esta mañana presté atención al tema que les paso a continuación. Se llama “La planta”. Imaginen a que se refiere con maceta, planta, regar, atorar en un tronco, ramas a ver si entiende la historia.

María, metafóricamente hablando…

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La Planta – Caos

Si tu piensas que me haz roto la maceta
no te preocupes ya me acostumbre a regarla.
Y ya te me estabas pasando de verde
mañana te secas yo me consigo otra planta.

Pero que sea desértica, oh si, desértica
pero que sea desértica, oh si, desértica.

Así si la riego no, no me preocupo porque va estar muy bien
así si la riego no, ya no me apuro como la regué contigo.

Y que un solo jardinero recoja el fruto
no como tu que ya estabas recojida
y si es que otro se anima
pues buena suerte haber si no se espina.

Y te pareces tanto a una enredadera,
en cualquier tronco te atoras y le das vueltas
con tus ramitas que se enredan donde quiera,
y entre tanto ramerío ya te apodamos la ramera.

Y que un solo jardinero recoja el fruto
no como tu que ya estabas recojida
y si es que otro se anima
pues buena suerte haber si no se espina.

Y te pareces tanto amor a una enredadera
en cualquier tronco te atoras y le das vueltas
con tus ramitas que se enredan donde quiera
y entre tanto ramerío ya te apodamos la ramera.

Pero que sea desértica, oh si, desértica
pero que sea desértica, oh si, desértica
pero que sea desértica, oh si, desértica
pero que sea desértica, oh si, desértica

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