Aprovecho para citar la frase antes de que se me olvide. Ya se me olvidó una vez…como casi toda la obra Sweet Charity que había visto hace unos meses.
Por suerte fui con mi apuntadora de confianza que acotaba cosas como “ahora aparece cantando el de rulos” o “lo del placard…qué lindo”. Todo esto, antes que apareciera alguien de rulos o imaginemos la escena de ningún placard…de puro memoriosa nomás.

Para mi, fueron sorpresas tras sorpresas…salvo la línea principal del argumento…del resto no me acordaba.

Y por segunda vez mi acompañante dijo “no me gustó el final…se tenía que quedar con Oscar”.

Con vergüenza reconozco que ni me acordaba quien era el director musical. Con ojos indignados preguntome: no vas a ir a saludar a Gerardo? La otra vez fuiste? Miré alrededor…como buscándolo entre los asistentes…pero no…él era el director musical. Claro, es verdad, pero ya me había olvidado.

El haber llegado un tiempo antes y sentarnos a tomar un submarino, nos dio oportunidad de ver entrar a Diego Ramos a bordo de un auto algo mugriento. Ideal para escribir con el dedo la consabida frase “lavame sucio”…pero no lo hicimos…creemos que es una práctica vulgar.

De paso vimos a Carola Reyna, Fernán Mirás, Luis Luque y Andrea Frigerio. Comprobamos nuevamente que el fotoshop se moriría de hambre si sólo se usara para esta última. Increíblemente, está como aparecen en las fotos de las publicidades.

En nuestra salida mensual del mes de Julio recibí la sugerencia “podríamos ver de nuevo Sweet Charity, no?”. Y la tía, como siempre, cumplió.

Ya tenemos la consigna para la siguente salida: conocer un palco. Ya encontraré obra con palco…capaz Cabaret o algo en el Maipo…manos a la obra.

María, siento que está bueno el olvido…permite la sorpresa…jejeje

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