A menudo escucho a gente que se pregunta donde aprender tal o cual cosa. Algunas veces, la respuesta es fácil…otras es imposible.

Por otro lado, hasta sin darnos cuenta y sin pretenderlo, estamos oficiando de “maestros” del que otros aprenden.

Siendo niña, aprendí a atar un anzuelo a una línea de pescar con un nudo que NADIE podría desatar viendo hacerlo a mi padre. Nunca le dije, pero fue un gran maestro. De él también aprendí el gusto por la risa, los viajes y la música.

Ni educador ni educando suelen identificar el momento en que se está  ejerciendo…sólo el tiempo pone claridad.

Ante la pregunta “qué NO harías por un niño?”, en su día o en cualquier otro, seguramente la respuesta sería “nada”. Siendo nosotros personas simples, no dejaríamos cosa alguna en el tintero por hacer, si eso nos lo pidieran para un niño. Entonces, tomemos conciencia de todo eso, démosle lo que se nos pida, y veamos si estamos siendo buenos educadores.

Dicen que la fruta no cae tan lejos del árbol y que la astilla es similar al palo. Seamos visionarios por un minuto y pensemos a nuestro niño aprendiendo e imitando nuestra conducta de hoy.

Estaremos orgullosos de escucharlo decir “no tengo tiempo” cuando un niño se lo pida? Lo tiene…pero no lo sabe.
Qué sentiremos cuando conteste “no me importa”? Si es importante le debe importar.
Y cuando no crea en él, estaremos a tiempo de demostrarle que con algo de ayuda se puede?
Nos podrá escuchar en ese momento, cuando permita que lo urgente tape a lo importante?
Seremos sus maestros cuando no sepa como convivir?
Podremos explicarle que no se puede dirigir al mundo gritando?
Entenderá que no hay gente inferior, ni superior, y que no debe sentirse de ninguna de las dos maneras?
Lograremos que se disculpe si nunca nos vio hacerlo?
Nos podrá respetar si no percibió eso a su alrededor?
Amará el silencio si se acostumbró a los gritos?
Será capaz de detener un puño si alguna vez no sintió alivio?
Mirará a los ojos quien no recuerde la mirada tierna de un mayor?
Valorará lo que hacen por él alguien que no recuerda una palmada en la espalda?
Dará las gracias por vivir un día más si no sintió que fue una bendición?
Sabrá que es feliz si nunca sintió que hizo feliz a alguien?
Hablará con la verdad quien la ha escuchado poco?
Será seguro si su entorno era tambaleante?
Podrá cuidar a otro alguien que nunca fue arropado?

Ni por un segundo pensemos que algo de eso nos es ajeno…ninguna vida sigue igual si alguien cambia.

Todo pasa rápido, la niñez también. Si deseamos volver a ser niños, seguramente será porque la hemos pasado bien. Es nuestra responsabilidad darle un lugar seguro donde volver…aunque sea en sueños.

Si queremos regalar una Play Station o la muñeca que patina, y se puede, está todo bien, pero démosle algo más valioso…algo que realmente sea valioso…algo que no se consigue en un shopping…algo que sólo nosotros podemos dar.

Obsequiemos un día brillante de sonrisas, con calor de abrazos, con olor a la cocina de casa, con cintas de colores en algo simple, con cosquillas, con la suavidad de la ropa de “entrecasa”, con permisos varios: pasarse a la cama grande por un rato, no peinarse si no lo desea, no dar más abrazos ni besos que los que tenga ganas, circular en medias por la casa, escuchar el disco que le gusta las veces que quiera o hasta que el lector láser se canse, usar la guitarra, batería o pianito que algún pariente se animó a regalar, usar su ropa favorita, aunque sea de otra temporada; y permitirse sentir que todos afuera están igual de felices. Quizás pueda ser una mentira hoy…pero de nosotros depende que alguna vez pueda ser verdad.

María, convencida que la mejor inversión es el afecto de un niño…paga intereses, reparte dividendos y nos da respaldo…

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Canción para cuando despiertes – Sergio Denis

Yo te daré una mañana una canción,
despertarás sin temor, sin soledad,
olvidarás aquello que te hizo llorar, te hizo dudar
y a creer en mí aprenderás, aprenderás, aprenderás…

Porque yo te daré paz, silencio, amor, hogar,
una canción, sueños con hijos te daré.

Y cuando lleguen noches que te hagan temer la oscuridad
y estés pequeña y por llorar te cuidare…te cuidaré…

Amanecer, verte dormida y comprender
que eres así, todas las cosas que soñé:
tenerte, amarte y proteger tu desnudez, tu pequeñez
necesitar que seas así, que seas así, que seas así

porque yo te daré una mañana una canción
despertarás sin temor sin soledad

y cuando lleguen noches que te hagan temer la oscuridad
y estés pequeña y por llorar te cuidare…te cuidaré

y cuando lleguen noches que te hagan temer la oscuridad
y estés pequeña y por llorar te cuidare…te cuidaré

y cuando lleguen noches que te hagan temer la oscuridad
y estés pequeña y por llorar te cuidare…te cuidaré

y cuando lleguen noches que te hagan temer la oscuridad
y estés pequeña y por llorar te cuidare…te cuidaré

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