Viviendo en un pueblo al que no llegan los periódicos, el funcionamiento del cine tiene intermitencia y no había tele, la manera de conseguir información, sin saberlo, a veces surge de una simple historieta.

Casi desde siempre supe lo que es un play boy…sin haber visto de cerca a ninguno. Cuando leí que Carolina de Mónaco se casaba con Junot y lo llamaban “play boy”…yo sabía qué clase de persona decían que era. También sabía lo que era una boite y que uno de los íconos en la ciudad era Mau Mau y su dueño era Lataliste.

Siendo grande, sigo leyendo esporádicamente Las locuras de Isidoro, fuente inagotable de conocimiento para mí.

Hace unos años, como todo, de casualidad, la vida me puso cerca de la hija de quien imaginó aquel personaje…y supe en quien se inspiró.

Cuando vi la ciudad empapelada con las fotos del playboy porteño, se me escapó una especie de lagrimón. Hace un par de años el sobrino mimado del Coronel nos dejó para ir a disfrutar de otras noches…seguramente se encontrará con su Cachorra y no sólo Manuel se ocupará de su bienestar. Creo que está gozando de otra buena vida.

Mientras tanto, gracias a la magia del cine, Isidoro está acá…haciendo de las suyas.

P/D. Espero que hayan aparecido las maletas…sino…y bueh…andá al Corte Inglés y comprate algo…te abrimos un open to buy…pero pequeño, eh?

Anuncios