Se puede hacer humor con cualquier cosa? Lunes, Ago 6 2007 

Muchas veces me hice esa pregunta…contestando “si” para mis adentros.

Esta mañana me di cuenta que estaba equivocada.

Iba en un taxi manejado por un humorista…escritor de monólogos para cómicos conocidos…según él.

Con una sonrisa propia de Juan Carlos Rousselot, arrancó de la nada diciendo: la pobreza…sabés cuando te recibís de pobre? Cuando vas a comprar a Eki o a Día % o Leader Price…juajuajua (risa de él, no?)…en Jumbo la puerta se abre sola cuando entrás…acá no…la tenés que abrir vos…total sos pobre…juajuajua…y no hay caja rápido…al ser pobres nadie compra más de 3 (tres) productos….juajuajua.

No me asiste el derecho de juzgar a nadie…pero puedo tomar una decisión al respecto: me bajé…lamentando haberle dejado esos $5 a una persona que confundió humor con burla.

Me dio “vergüenza ajena”…pero creo que no hay lugar donde denunciar eso, no?

María, indignada…

Miren ese dedito II Lunes, Ago 6 2007 

Hace unos días, muchos se enternecieron la foto de la niña viendo tela con Perla, su amiga muñeca, tomándola del hombro y señalándole lo que pasaba en la tele y dándole las explicaciones del caso.

Unos minutos después, como para comprobar que la rubia le hubieraa prestado atención, le hizo una simple pregunta que no tuvo respuesta.

Vean acá como, con el mismo dedito con el que señalaba la escena, ahora intentaba hundirle el globo ocular.

Si, si, la misma niña, eh?

María, descubriendo la “otra” Tutu…

01elmismodedito.jpg

A confiar se ha dicho Lunes, Ago 6 2007 

En general, si recordáramos más seguido lo que nos enseñaron de chicos, varias veces por día daríamos las gracias. En mi caso, arranco diciéndole “gracias” a Aurelio porque sostiene la puerta de calle para que no se me cierre justo cuando estoy saliendo, al chofer del bondi cuando saco el boleto, al que me da el primer mate, al que me convida una galletita, al que me llama, etc.

Hoy me sorprendí con algo que le dijeron “gracias por confiar en mi”. Al ser vía e-mail el agradecimiento, tuve tiempo de pensar la respuesta. De hecho, todavía no se la di. Sólo dilaté el tema y le dije “te escribo esta noche”.

Recurro al diccionario para no errarle a la interpretación:

Confianza: esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
Esperanza: estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.

Leyendo varias veces las definiciones…alguien podría agradecerme por haber depositado confianza? Capaz tiene que ver con eso de “el que se quema con leche ve una vaca y llora” o quizás porque quien me lo dijo no está acostumbrada a confiar. Ojalá no sea esto último…no creo que sea agradable sentir, en principio, desconfianza hasta que me demuestren lo contrario.

Las 40 cuadras que separan la oficina de mi casa, las usé para analizar la situación y analizarme.

El mes pasado, una tarde, pasé a comprar entradas para el teatro. Me dio sed, paré en un kiosco, compré una botella de agua mineral de 750 ml…tomé un trago al toque, pagué, compré algo más y me fui. Hice un montón de cosas…ni se a qué hora terminó mi jornada.

Al día siguiente pasé a buscar a mi sobri para ir al teatro. Se le antojaron los mismos dulces de siempre…caímos al mismo kiosco. Mientras me cobraba, la mamá del chico de la caja le preguntaba algo. El hijo le dijo “no se, preguntale”. Y la señora me preguntó. Me dijo “vos ayer pasaste por acá cuando ibas a comprar entradas para el teatro?”. Asentí. Con una sonrisa me informó que me había olvidado la botella de agua que había comprado y que ella me la guardó en la heladera. Le di las gracias y me la llevé. Después de los dulces vino bien el agua.

El comentario de mi sobrina fue “tía, eso te pasa sólo a vos”. Quiero creer que eso no es así. A todos nos pueden pasar esos pequeños detalles que nos hagan ejercer a diario al confianza como primer sentimiento.

Y acá va la historia: hace unos días me di cuenta que cierto objeto que quería comprar no venía más a Argentina…ni siquiera a latinoamérica. Entré a Google, puse el nombre del objeto y encontré una página que lo citaba como algo lindo. Al pié de la página había un link de “Contáctenos”…y los contacté.

Me respondió una muchacha con muy buenos modales…me dijo que sólo citó el objeto como comentario…pero que no lo vendían.

Repetí su gesto generoso, le di las gracias y le expresé que me hubiese gustado encontrar lo que estaba buscando. Saben qué me preguntó “querés que te lo compre y te lo mande?”. Los desconfiados dirían “que seguridad tenés que te lo mande después de haber pagado?”. Hice lo adecuado…deposité el precio indicado. Luego, me fue informado que el paquete iba a llegar el Lunes. El mismo desconfiado diría “si, si, Lunes de qué semana?”. Y pasó lo que tenía que pasar: a las 16.00 recibí la llamada de una persona que, recién llegada de Madrid, me traía el objeto que había solicitado. No voy a cometer la infidencia de decir el cargo que ocupa esta persona dentro de una estructura gubernamental…sólo puedo decir que reforzó mi confianza el saber que trabaja en la embajada y me acercó el paquete de “gauchada”.

Al agradecer a Soledad, ese era el nombre de quien lo compró en Madrid y a Juan, quien me lo entregó en Buenos Aires, por sus gentilezas, recibí del otro lado ese “gracias por confiar en nosotros”. Y por qué no debía hacerlo?

Dicen que nuestros ojos ven sólo lo que nuestro cerebro dice que es posible.

Ya se que no podemos cambiar el mundo…pero quizás podamos cambiar nosotros…que de última formamos parte del mundo e indirectamente estamos haciendo que el mundo cambie.

No es tan difícil ejercer la esperanza y la confianza…sorpresas se llevarán si se dejan llevar por su instinto.

María, confiando porque está en mi naturaleza…
P/D. Sólo para ser contradictoria, escuchemos “Desconfío de la vida”

Hacer click aquí para escuchar la canción

Locuras y más… Lunes, Ago 6 2007 

Viviendo en un pueblo al que no llegan los periódicos, el funcionamiento del cine tiene intermitencia y no había tele, la manera de conseguir información, sin saberlo, a veces surge de una simple historieta.

Casi desde siempre supe lo que es un play boy…sin haber visto de cerca a ninguno. Cuando leí que Carolina de Mónaco se casaba con Junot y lo llamaban “play boy”…yo sabía qué clase de persona decían que era. También sabía lo que era una boite y que uno de los íconos en la ciudad era Mau Mau y su dueño era Lataliste.

Siendo grande, sigo leyendo esporádicamente Las locuras de Isidoro, fuente inagotable de conocimiento para mí.

Hace unos años, como todo, de casualidad, la vida me puso cerca de la hija de quien imaginó aquel personaje…y supe en quien se inspiró.

Cuando vi la ciudad empapelada con las fotos del playboy porteño, se me escapó una especie de lagrimón. Hace un par de años el sobrino mimado del Coronel nos dejó para ir a disfrutar de otras noches…seguramente se encontrará con su Cachorra y no sólo Manuel se ocupará de su bienestar. Creo que está gozando de otra buena vida.

Mientras tanto, gracias a la magia del cine, Isidoro está acá…haciendo de las suyas.

P/D. Espero que hayan aparecido las maletas…sino…y bueh…andá al Corte Inglés y comprate algo…te abrimos un open to buy…pero pequeño, eh?