Hoy aprendí que los Lunes no son días como cualquier otro. Es verdad que algún Martes se parece a un Lunes…pero los Lunes, per se, son diferentes.

Y justo hoy tuve que hacer un curso. No le tenía mucha fe al contenido…pero afortunadamente era por la tarde. Calculé que si almorzaba, la modorra post-sopa de vegetales iba a ser imposible de remontar. Teniendo en cuenta que si no comía no iba a correr el riesgo del cabeceo, dejé el contenido del tupper para mañana.

Comprobé que, efectivamente, el hambre no permite que me duerma…lo que también supe es que tampoco me permite concentrarme. Venía a mi mente como pesadilla recurrente, la imagen de mi amigo Pablo cantando “no puedo evitar, que vengan hacia mi, esos sanguches de miga”. Repitiendo eso como una letanía, debo confesar que empecé a soñar despierta con aquella sopa de verduras y churrasco americano en trocitos.

Promediando la exposición, llegó la parte de la práctica. Dado un proyecto, debía calcular el desvío estándar…que como todos sabemos, o no, es igual a la raíz cuadrada de la varianza…y la varianza es la suma de los cuadrados de los valores menos el estándar…todo eso dividido la cantidad de valores menos 1. Hasta acá todo perfecto. Cuestión que sabía la fórmula, tenía los números…pero…así como aquel personaje de “Ensayo sobre la ceguera”, cuando el semáforo queda en verde y él simplemente no ve más que una imagen blanca, así quedó mi mente…soy incapaz de realizar esos cálculos aunque conozca la fórmula. Una simple suma de 7 (siete) valores se transformó para mi en la misma prisión que albergó al hijo de Dédalo. Unos simples números no me iban a amilanar. Metí la mano en el bolsillo y, a lo Ícaro, saqué el celular y lo puse en modo “Calculadora”. Menuda frustración la mía al darme cuenta que ese hermoso telefonito que tiene señal hasta en el subte, que toma fotos, filma, graba, manda mensajes de texto y permite entrar a internet…NO RESUELVE UNA MÍSERA RAÍZ CUADRADA!!!!! Y yo que sólo me acordaba como se dibujaba…pero ni a palos como se resolvía…

En fin, los 20 asistentes al curso teníamos el mismo problema…o casi todos…una chica tenía un Sony Ericsson w580 que aparentemente resolvía todo tipo de cálculos.

Viéndonos desde afuera…la verdad…patético lo nuestro…no se lo voy a contar a ninguno de mis pequeños conocidos…no quiero que me pierdan el respeto.

Por mi, la clase concluyó ahí…tomé mis cosas y fui a encontrarme con un amigo en el edificio donde funcionan sus oficinas. Subí al vetusto ascensor y apreté el 3…quería ir al tercer piso. Después de unos segundos la caja de acero se detuvo. Quise abrir la puerta y vi el concreto del piso justo a la mitad…casi me agarra la desesperación…por no decir claustrofobia. Cerré, marqué 3 y nada. Quise llamar a Diego para que me viniera a rescatar…pero el chiche que tengo por celular no tenía alcance. Insistí un par de veces, pero el don de la comunicación se me negaba. En eso, casi sin querer, miré para mis espaldas. Había otra puerta igual a la que tenía enfrente…pero ésta abría justo en un piso. Ahí me di cuenta que estaba en uno de esos edificios que tiene entrepiso y son tan complicados de acceder. Bajé, tomé agua, hablé con mi amigo y me fui por la escalera.

Llegué a casa y busqué infructuosamente un libro de matemáticas del colegio. Necesito recordar como se resolvía una raíz cuadrada.

María, experimentando lo que es el olvido. Empezará así el alzheimer?
P/D. Como siempre, en la mochila llevo el tensiómetro, un frasco de alcohol en gel, un botiquín, un ovillo de lana y una aguja de crochet, una linterna, cepillo de dientes, dentífrico, mini jabón, crema para peinar, cámara de fotos y demás chucherías…pero NADA que resuelva un simple cálculo…

P/D2. A ver si se acuerdan la letra de la canción…qué linda época!!!! jajaja

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