Que se pueda encontrar motivo de festejo…suele ameritar por si sólo otro festejo…pero me parece que debemos incluir algo de sentido común en la ecuación.

Hace unos poquitos días, la tragedia del vuelo de TAM nos mantuvo frente a la tele a muchos. Sin profesar ninguna fe, pedí por el descanso de esas almas y, ya que la última hoja del libro de su destino decía “Aterrizaje vuelo 3054 de TAM”, esperaba que a manera de comentario dijera que había sido tan rápido que no tuvieron tiempo de sufrir. Como si eso importara para sus seres próximos.

Ayer encontré este vídeo que registra el momento en que Marco Aurelio García, asesor de Lula, se entera que el accidente se debió a un error de comunicaciones del Controlador Aéreo.

Puedo, como parte del género humano, sentir vergüenza ajena? No se puede festejar de esa manera. Será que en algunos momentos podemos perder el eje y pensar que saber que el error no fue nuestro es un éxito en si mismo, olvidándonos que el precio para demostrarlo fue pagado por 200 personas que hoy ya no están?

María, festejando simplemente la vida…

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