Hay ocasiones en las que se pueden dar las coordenadas exactas de un lugar…por mínimo que este parezca. Hay otras que, pese a dar todas las indicaciones, no se encuentran.

En los shopping modernos, en vez de numerar los sectores, le ponen fotos de animales. Si usted estaciona su auto en algún centro comercial de la zona norte, tranquilamente podría dejarlo en Elefante con Ñandú. Y si al descender usted salió justo al sector Rinoceronte…para donde debe caminar? Estará en el lugar indicado?

Respecto de recitales y espectáculos, está el que quiere ir a primera fila y dice que quiere estar “ahí, ahí” y ver la media corrida del personaje de Carola Reyna y está el que prefiere ver todo el plano y se sitúa en el medio…fila 4 ó 5.

Hoy tengo 2 casos que tiene que ver con lugares y sitios difíciles de encontrar: el archivo de texto donde guardé la lista de mis contraseñas. Normalmente reviso el correo en casa y tenía la opción “Recordar contraseña”. Proactivamente hice una limpieza en mi disco…eliminé las cookies. Ahora no recuerdo mis identidades. Y la segunda no menos trivial…es poder explicar la exacta localización de algo en mi cuerpo: ahí no…un poquito más a la derecha…ahí casi pero más adentro…orificio nasal derecho…medio centímetro para adentro…sobre el tabique…ahí…si, si, ahí…un grano. Molesta y duele…pero no todo el tiempo, sólo cuando me toco, estornudo, me limpio la nariz o respiro…snif…snif…

María, poniéndome aloe AHÍ…pero me pinché…

Anuncios