Dicen que estamos en condiciones de acostumbrarnos a cualquier cosa…y así nomás debe ser…hasta lo malo se nos suele hacer habitual.

Ya les he contado las peripecias de tener vecinas con problemas mentales que atentan contra la tranquilidad del edificio a diario.

Las eternas peleas producto del exceso de alcohol son algo cotidiano, y si me dieran un poquito de tiempo, podría adelantar el final de cada discusión con sólo escuchar las primeras frases. Los seres humanos somos muy predecibles.

El departamento en que viví antes de venir a este, era MUY luminoso, cerca de una plaza, sin edificios alrededor porque sus fondos daban a las vías del tren. La primer noche supe que el tren pasa regularmente cada 5 ó 7 minutos y hace un ruido de bastantes decibeles y su paso dura entre 10 y 20 segundos. Pensando que eso era un castigo, a la semana ya lo tenía incorporado y ni reparaba en él. Dormía sin problemas arrullada por ese chucu-chucu tan particular. Igual mi sobri que se ha mandado gloriosas siestas abrazada a su infaltable amiga Perla, de cara a la ventana, sin inmutarse siquiera.

Cada mañana, una mamá reniega con sus hijos que no quieren tomar el desayuno, o no tienen armada la mochila para ir al colegio, o se enoja porque se le queman las tostadas, pero, a menos que una visita me lo haga notar, ya ni reparo.

Esta mañana, los gritos del bebé un par de pisos más arriba, la enceradora de Aurelio y las peleas infantiles, fueron interrumpidas por el sonido inconfundible de un helicóptero rondando la zona. Si de calcular distancias se trataba, le estimaba no más de 100 metros…después se alejaba por unos minutos…y volvía. Un vuelo en círculos se podría decir. Quería dormir un rato más, pero no me dejaron. Me desperté y me fui a trabajar. Más tarde me enteré del atrincheramiento que había terminado en balacera y demás.

La entrevista del electo jefe de gobierno y el presidente, pasó a segundo plano después de tan truculenta historia. Me asalta una duda: semejante operativo con 200 policías y grupos especiales se hubiese desplegado si el lugar no era éste y el atrincherado no hubiese sido un abogado? Creo que no. En policías en acción resuelven todo más rápido…me parece…

Con lo poco que estoy viendo tele últimamente, me voy a seguir con las intermitencias de la muerte y espero que ningún pájaro de acero me sobrevuele…necesito dormir.

María, soñolienta…

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