A diario agradezco a la vida la posibilidad de sorprenderme que me otorga. Hay días en los que pienso que lo he visto todo…o por lo menos mucho…pero ahí llega la sorpresa y me da una sonora bofetada.

Cuando era chica, mi madre me enseñó a rezar. Me sabía el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria. Al tomar la primera comunión, tuve que aprender el Pésame para poder ser confesada. Recuerdo la parte que dice “…evitar las ocasiones próximas de pecado…”. Sé cumplir mi palabra…y confirmo que me he intentado mantener lejos de algunos pecados…por ejemplo…nunca aprendí a manejar.

Esta mañana, leyendo el diario, me enteré que el Vaticano publicó un documento de 58 páginas hablando de las buenas maneras de conducir, condenando al pecado a los que mal conducen.

Ya sé que el mundo anda tan bien que la Iglesia Católica no tiene campo de acción, pero no sé, me parece que se les está yendo un poco la mano.

El mes pasado Martina estaba repitiendo “Amar a Dios sobre todas las cosas”, “Santificar las fiestas”, “No tomar su santo nombre en vano” y “Honrar a padre y madre”…no me la imagino repitiendo éstos:

Mandamientos

1. No matarás

2. Que la calle sea para vos instrumento de comunión entre las personas y no de daño mortal.

3. Que la cortesía, la corrección y la prudencia te ayuden a superar los imprevistos.

4. Sé caritativo y ayuda al prójimo en la necesidad, especialmente si es víctima de un accidente.

5. El automóvil no sea para vos expresión de poder, de dominio y ocasión de pecado.

6. Convencé con caridad a los jóvenes y a los que no lo son, a no sentarse a la guía cuando no están en condiciones de hacerlo.

7. Sostené a las familias de las víctimas de los accidentes.

8. Hacé encontrar a la víctima y al automovilista agresor en un momento oportuno, para que puedan vivir la experiencia liberadora del perdón.

9. En la calle tutelá a la parte más débil.

10. Sentite vos mismo responsable hacia los otros.

Aclaro que si mañana aparece alguien de sotana diciendo que le han robado la clave del hotmail y en su nombre publicaron ésto para hacerles una broma, acepto la explicación y me cierra el tema…pensar que alguien que pasó por un seminario sea capaz de escribir y publicar estos nuevos mandamientos, la verdad, quiero que me parezca poco probable.

Y como la realidad siempre supera todo, sin ir más lejos, hace un rato, viajé en el taxi de un PECADOR con todas las letras mayúsculas. Era el móvil 041 de la empresa de radio taxis Metrópolis de la ciudad de Buenos Aires. Hemos corrido con buena suerte y llegamos sanos y salvos.

María, afortunadamente, en ese pecado no caeré…

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