…los lugares que estuve recorriendo en los últimos días.

Me fui de El Bolsón, capital nacional del lúpulo y de las ventanas sin persianas ni rejas.

Mientras saboreaba alguna que otra cerveza artesanal, pude comprobar que la mayoría de las ventanas son sólo de vidrio…sin nada que las recubra. Hasta el correo es así, sólo tiene persianas por dentro para que no entre la luz del sol tan temprano.

En el camino a Bariloche, perdí mi gorro, hecho que me condicionó y me mal dispuso para encarar el día.

Encontré una linda hostería con vista al lago. Quise tomar una foto para mandársela. Saben que no pude encontrar ni una sola nube para que me tape por un toque el sol y poder así tomar la foto? Un garrón. En fin…otra vez será.

Desarmé el bolso que tanto me costó cerrar ayer para ver si en el fondo aparecía el tan preciado gorro. Nada.

Salí a caminar. Empezó a llover y después de un ratito, tanto frío, hizo que el agua medio se congelara y empezara a caer en forma de nieve…y yo con un cuello polar a manera de gorro. Se me enfriaron las ideas. Pasé por un lugar típico de venta de gorros para personas que pierden el suyo tontamente, desembolsé $20 y ahora tengo algo que me separa de la nieve que se empecina en caer.

Tanta expectativa por la cámara de fotos y no saco las manos de los bolsillos por miedo a que los dedos se me congelen.

Al salir de la cabaña de Eric, en Bolsón, tomé una foto a una pintura que, les aseguro, refleja el lugar mejor que cualquier panorámica.

María, extrañando el gorro…
P/D. Me voy a tomar un té y a probar una torta galesa…después les cuento…

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