Ya les he comentado que el primer libro que estrené fue “Corazón”…pero no fue el primero que leí. De prestado, me topé con una pila de libros de aventuras que siempre recomiendo…todas las aventuras de Julio Verne.

Cinco semanas en globo, Dos años de vacaciones, El faro del fin del mundo, La esfinge de los hielos, La vuelta al mundo en 80 días, y tantos otros.

Evidentemente no fueron libros que leí y olvidé. Cada vez que empiezo a planear las vacaciones, lejos de elegir lugares convencionales, busco sitios donde poder conocer parte de la cultura del lugar. Quizás también contagiada por el espíritu paterno que construyó una casa rodante sobre un colectivo viejo y nos llevó a conocer el mundo.

Gracias a programas de pasajeros frecuentes, acumulación de puntos en tarjetas de crédito y al desembolso de alguna diferencia, ya tengo emitidos los pasajes.

A la hora de presupuestar alojamiento y excursiones, los números empezaron a aumentar. Eché mano a lo que se podía. Vendí un discman, un viejo celular, 3 libros, un reproductor de mp3, una impresora y sigo. Esta semana publico otro celular, una filmadora, una cantimplora y todo lo que vea en mi casa con ganas de irse.

Igualmente, eso de vender “todo”…es una manera de decir. Hay cosas que no se compran ni se venden…o por lo menos eso creía. Me acabo de enterar que una persona está vendiendo un amigo. Y no cualquier amigo…un amigo imaginario. Y hay gente interesada, eso es lo más triste…

Para evitar malos entendidos: puedo vender la juguera o el masajeador capilar…pero a mis amigos, imaginarios o reales, NO. Quedó claro?

María, celosa hasta de mi imaginación…
P/D. El recorrido es el siguiente: Buenos Aires, Bariloche, El Bolsón, Villa La Angostura, paseo en La Trochita, Calafate, Ushuaia, Río grande, El Faro del fin del mundo, ay, ay, ay, ya me cansé…

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