No soy mujer de abandonar luchas…ni de considerarlas perdidas.

Ésta lleva ya un par de semanas. Tanta invasión de mosquitos en la ciudad, tanta fumigación en espacios públicos, unas mosquitas sin hogar han hecho el mío suyo. No son tantas…ni tan pocas. Las suficiente como para que el deporte más practicado en el comedor sea “manoteo en el aire, cerrando el puño…sin atrapar ninguna”. Toda la casa tiene olor a desinfectante. Los señores Johnson y Johnson se han hecho su Agosto conmigo. Compré todo tipo de producto que prometiera ahuyentarlas. Aerosol. Enchufes. Nada. Siguen ahí como si nada.

A la salida del trabajo suelo recorrer la casa, pegada a la pared, descalza para no hacer mucho ruido, munida de sendos trapos amarillos mojados en Lysoform en cada mano. Mosquita que veo…mosquita que intento aplastar. Algunas veces puedo…otras no.

Me sugirieron que compre un matamosca. No consigo.

Hasta que encontré la solución. Llamé a un negocio de venta de plantas y encargué una Drosera. La foto está al final. Presiento que la mayoría sabe de qué hablo…para los desprevenidos lo aclaro. La Drosera es una variedad de planta carnívora que espero se alimente de los insectos molestos de mi casa.

Por tan sólo $15 usted puede contar con su ayuda. Leí un par de enciclopedias. Las muchachas en cuestión despiden un olor agradable al olfato de las mosquitas. Éstas se acercan y caen en las trampas. La Drosera se encarga de las partes blandas y luego descarta las más duras.

Hasta acá todo bien. El tema es que me voy de vacaciones en 2 (dos) semanas y no encuentro amigo/pariente/vecino/encargado que se quiera ocupar de cuidarla. Les aseguré que no molesta. Hay gente incluso que temería estarle cerca.

Mi fiel compañero Leo, Rulito para los cercanos, se preguntó y me preguntó, qué va a comer cuando se hayan acabado los insectos de la casa. Casi con inocencia me dijo “le vas a tirar un churrasco?”.

Mi otro fiel amigo Cacho, Alberto para los que no lo conocen mucho, me dijo “si querés yo te la cuido…pero te la hago vegetariana…le entro a dar unas hojas de lechuga…un perejil y listo…”. Cómo una planta se va a comer otra planta!?!?!?! No es caníbal…es carnívora nada más. Y, por más que coma insectos, no camina, no es humano…ni animal…es una planta con una particularidad…nada más.

Me dió cierta indignación darme cuenta que mis amigos cuentan conmigo para cualquier cosa. He cuidado mascotas, regado plantas, alimentado hijos, y ahora nadie quiere cuidarme una simple planta.

En fin…tendré que planear la mudanza para el regreso de las vacaciones…pero que la traigo la traigo, eh?

Ah, si, un temor tengo: seré capaz de dejar de observarla en algún momento? Recuerdan que la época que tuve el ombú bonsai le tomaba las medidas día por medio.

María, esperando ansiosa las vacaciones…y el regreso…y la drosera y el fin de las mosquitas en casa…
P/D. El único capaz de cuidarla, Esqui, se me va a Rosario en breve…y ahora…quien podrá ayudarme???

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