Los que transitan la calle Alem al 1000, de la vereda par, seguramente saben a quien me refiero. Hay un señor que acampa por ahí cada tarde. Una vez le ofrecí un café, me contestó muy seguro “gracias, no necesito nada”.

Nunca me olvidé de aquella frase. Volví a insistir algunas veces más…siempre sin éxito. Un mediodía le dije que estaba yendo a buscar empanadas, que le quería traer algunas para él y que comeríamos juntos en la vereda. Nuevamente me dijo “No, gracias”.

También se negó a un pancho y una coca, un sandwich y un jugo, caramelos, todo.

Anoche, pensado salir a las 18.00, haciéndolo pasadas las 21.30, salí con mucha decisión. Me detuve a saludarlo. Me contestó amable como siempre…pero no dejó de coser los pedazos de tela envolviendo los diarios que usa a manera de abrigo. Empezaba a llover. Le pregunté si se iba a quedar un rato más. Me dijo que iba a estar ahí hasta la mañana. Le pedí que me esperara, que iba a venir a casa a buscar una manta y volvía. Volvió a usar su frase “gracias, pero no necesito nada”. No iba a dejar que me ahuyentara nuevamente…le extendí la mano y me presenté. Dejó la aguja en el piso, extendió la suya y me dijo su nombre: José. Me senté a su lado y empezamos a hablar. Le pregunté por qué siempre rechazaba mis ofrecimientos. Se rió y me contó un par de historias:

– Hace muchos años, un Domingo, estaba tomando un vino en un bar enfrente al Ital Park, esperando que terminaran de atenderlo. Había pedido 4 empanadas de carne. Tucumano de nacimiento, sabía que en ese lugar vendían las mejores empanadas de la ciudad. Pasados unos minutos, le sirvieron su pedido. Empezó a saborear la primer empanada mientras veía la tele. Un noticiero para ser exactos. La noticia de la noche hablaba de una mujer de Mar del Plata que descubrió a su marido engañándola. Lo mató. Seguramente recordarán el caso en Mujeres Asesinas…primer temporada. Volviendo al tema…la señora que pilló al marido tenía un restaurante, y, cuenta la historia policial, que cocinó al marido como relleno de empanadas como manera de hacer desaparecer al evidencia. A partir de ese día, José no pude estar comer esa comida. Era por eso que me había dicho que no.

– Respecto del pancho y la coca, dijo que tanto los fiambres como las salchichas, él cree que están hechos con perros y gatos y que por eso no los consume.

– El café y el té le provocan gastritis.

Resumiendo, no es que el tipo no quisiera nada de lo que yo le ofrecía…según él, estaba errada en el convite. Seguimos hablando un rato más. Encontré una cosa que si quiere que le regale: una radio. El Lunes se la voy a llevar.

Le pregunté por qué no hace los trámites para jubilarse. Nuevamente la respuesta fue una sorpresa “no señorita, no quiero que el estado me regale nada…yo voy a seguir trabajando…tengo 79 años, mi señora 77, y todavía podemos trabajar. Junto latas y las vendo…con eso alcanza”.

Nos despedimos y me fui…cansada pero pensando. Cuando alguien dice “No”…quizás sea que no hemos ofrecido lo adecuado, no?

María, buscando la radio…por fin encuentro algo a lo que me dice que si…no sea que me la olvide…

Hacer click aquí para escuchar la canción.

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Milagro de Abril – Alberto Plaza

Estarás esperando
que un puñado de estrellas
te vaya a buscar
o estarás atascada
en el borde del cielo
y no puedes saltar

No sé, no sé…

Estarás confundida
y no sabes la ruta
que viene hasta aquí
O será simplemente
que no quieres venir

Qué será que no llegas
este mundo ya es duro
y más duro sin ti
¿Qué será? ¿Por qué tardas?
¿Por qué pasan los años
y no estás aquí?
Corre, salta, despega
dale cura a este amor
que no sabe morir
No me niegues la risa
tócame con las alas
milagro de abril

Has venido mil veces
entre sueños te he visto
jugar por aquí
Pero igual que los peces
al tratar de tocarte
te arrancas de mí
¿Por qué, por qué?

No será que te escondes
porque tu corazón desconfía de mí
y será simplemente
que no quieres venir

Qué será que no llegas
suelta al fin las amarras
y ven hasta aquí
Deja de ser poema
y transfórmate en carne
semilla y candil
Corre, salta, despega
dale cura a este amor
que no sabe morir
No me niegues la risa
tócame con las alas
milagro de abril

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