Cómo toda persona ignorante, cuando creo ver a alguien cerca de la muerte, me parece el momento indicado para hacer todo lo que no hice antes.

Hace como 15 años, ante la inminente partida hacia el más allá de una de mis tías favoritas, consideré una buena despedida que ella y sus hermanas fueran a ver un recital de Sandro. Ya ni recuerdo las colas que hice para conseguir entradas. Quedaban 3 (tres) juntas en la segunda bandeja. Invertí mis ahorros y les hice el regalo. Un día antes compré una peluca para que la tía no fuera vista con las huellas de la quimioterapia.

Llevaba ya varios días sin comer…sólo tomaba agua de vez en cuando. La mañana del sábado en cuestión salí. Volví a última hora de la tarde. Encontré a mi madre apesadumbrada en el comedor. Temiendo lo peor no me animé a preguntar. Me comentó que la otra tía invitada no podía asistir al recital…y ella sola no quería salir con la tía enferma. Pensando que si no me ofrecía iría directa al infierno, le dije “está bien, voy yo…pero no me cambio, eh? Así nomás, de jean y zapatillas”. Me miró mal…evidentemente estaba rompiendo las reglas del ceremonia y protocolo para ir a ver al artista…pero no estaban en posición de exigir nada.

Pedimos un taxi y fuimos. Al verla deteriorada, mucha gente le cedió el paso y un acomodador nos ayudó a subir y encontrar nuestros lugares.

Al rato se empezaron a apagar las luces y la tía gritaba “ahí viene el frenético…ahí viene el frenético”. No se refería a Caronte…ni a ningún ángel de la muerte que la venía a buscar. Era el cantante vestido de negro, con una rosa roja en una mano y un micrófono en la otra. El teatro empezó a temblar. Pensé que era un terremoto. No, eran “las chicas” liberando endorfinas.

En las baladas, más o menos contenidas…pero cuando arrancaba con las canciones que tenían ritmo, ninguna se quedaba en su sitio, ni la peluca de la tía que quedó con al raya en la nuca. Y a ella no le molestaba. Al principio intentaba acomodarla, después dejé que disfrutara.

Después de un par de horas nos retiramos. La sonrisa de la tía me animó, le conseguí una foto con la firma del cantante.

A la salida pedí que me acompañaran a comer algo…en el apuro no hubo comida. Fui a Pamper Nic. Mientras miraba la lista para ver qué pedir, la tía por lo bajo me dijo “a mí pedime uno sin mostaza”. Miré a mi madre. De no comer ni arroz pasar a una hamburguesa con papas fritas me pareció mucho…pero no quise contradecir. Un menú para cada una. La mejilla de la tía tenía otros colores…un poco por la felicidad y otro por el ketchup que salía por todos lados.

Al regreso colocó la foto en una especie de altar y le encendió una vela.

Pasado más o menos un mes, entró al quirófano a operarse con al foto de Sandro en una mano. Según ella, la fuerza del Gitano la iba a salvar. Yo creo que fueron sus ganas de vivir.

En sus caminatas diarias solía llegar hasta la puerta de la mansión de Banfield. Tocaba el portero y cuando al atendían decía “Un beso a Sandro” y emprendía el regreso.

Como dije antes, pasaron como 15 años. La tía está bien, recuperó el pelo y la salud. Aunque ahora, enterada del casamiento de Sandro, no se si su corazón se habrá dañado. Por las dudas, no queremos llamarla. La desilusión debe ser enorme…se casó el amor de su vida.

María, orgullosa de decir “un día vi a Sandro en el teatro”…;)

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Rompan Todo

Si quieres bailar
si quieres sentir
abriendo de par en par
tu corazón
No busques más allá
porque yo estoy aquí
y dilo ya
si es que se trata de mí.
Por qué no soltás?
Por qué no salís?
Por qué me mentís así
así sin razón?
Me canso de esperar
me canso de sufrir
y dilo ya
si es que se trata de mí.
No creas que estoy
en la torre de marfil
yo soy como vos
no soy feliz.
Y si hay algo que hablar
dilo ya, dilo ya
y aquí
no esperes más
no me dejes morir!
Es tu oportunidad
no te lo pido más
y dilo ya
si es que se trata de mí.
No creas que estoy
en la torre de marfil
yo soy como vos, no ves?
Yo tampoco soy feliz.
Y si hay algo que hablar
dilo ya, dilo ya
y aquí
no esperes más
no me dejes morir!
Si quieres arder
si quieres vivir
abriendo de par en par
tu pobre corazón
no busques más allá
porque yo estoy aquí
y dilo ya
si es que se trata de mí.
Y dilo ya
si es que se trata de mí.
Y dilo ya…
Se trata de mí?

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Penumbras

La noche se perdió en tu pelo
la luna se aferró a tu piel
y el mar se sintió celoso
y quiso en tus ojos estar el también

Tu boca, sensual y peligrosa
tus manos, la dulzura son
tu aliento, fatal fuego lento
que quema mis ansias y mi corazón

Ternuras que sin prisa apuras
caricias que brinda el amor
caprichos, muy despacio dichos
entre la penumbra de un sol interior

Te quiero, y ya nada importa
la vida lo ha dictado así
si quieres yo te doy el mundo
pero no me pidas que no te ame así

Si quieres yo te doy el mundo
pero no me pidas que no te ame así

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