No quisiera cantar victoria antes de tiempo…pero me parece que lo logré.

Desde el año pasado, sin solicitarlo JAMÁS, recibo publicidad de unas tarjetas magnéticas para registrar el ingreso de personal. Al final del e-mail aparece un link que dice “Presione aquí si no desea recibir más esta publicidad…disculpe las molestias”.

Durante 22 (veintidós) semanas hice “click” en el lugar indicado. Con la puntualidad de un japonés, los seguí recibiendo.

Promediando ese tiempo, contesté uno de los mensajes diciendo que estaba interesada. Al toque me contestó el señor Ángel, de la firma Gruposigno Ros.

Le expliqué mi punto: una empresa que dice que va a dejar de mandar e-mails si lo solicito…se lo pido y lo sigue haciendo…muy buena imagen no da.

El señor en cuestión se disculpó y prometió resolver el tema. Siguiente semana…misma publicidad.

La víspera de mi cumpleaños le solicité que, como regalo, aunque sea esa semana, no lo enviara. Una vez más mis pedidos no fueron oídos.

No bajé los brazos…le empecé a enviar archivos ENORMES como para saturarle la casilla. Nada. De hecho, confirmaba que era Domingo cuando abría mi correo y me encontraba con Tarjetas Plásticas – Soft de Fidelización.

Nada me amilana. Entré a la página de la compañía, www.gruposigno.com.ar, dejando comentarios nefastos respecto de la atención.

Sin cambios. Hasta que se me ocurrió el último recurso: intimación legal. Leí de arriba a abajo la ley 25.326. Encontré que varios artículos me venían como anillo al dedo:

Con el artículo 14 de la Ley 25.326 y los artículos 14 y 15 de su reglamentación, aprobada por Decreto Nº 1558/01, le solicité que en legal tiempo y forma me hagan saber toda la información personal que tenían de mí en sus bases de datos.

Con el artículo 27, los intimé a que eliminen mi dirección de correo electrónico y cualquier otro dato personal vinculado a mi persona de toda base de datos que se encuentre en su poder y que se abstengan de comunicar la misma a terceros y enviarme en el futuro cualquier tipo de publicidad.

Hoy se cumplen 19 (diecinueve) días sin recibir publicidad alguna de estos señores.

Una vez más, la justicia tarda, pero llega. No se cumplió lo que dice aquel tema “la justicia tarde nunca llega, pero es la pesadilla del culpable”.

Ven, para los que dicen que la Internet no sirve para nada…yo aprendí de leyes y descubrí que mi tolerancia cada vez es menor.

María, cruzando los dedos…llegan a mandar otra publicidad y los llamo por cobrar…
P/D. Pueden usar mis argumentos en vuestros casos…

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