Lejos de la tecnología que implican las radios FM y la televisión por cable, de niña, las únicas maneras de enterarme de los acontecimientos del pueblo, era ir a misa y prestar atención durante el sermón, escuchar a las vecinas hablando a la siesta o la propaladora Municipal que durante media hora cada mañana y cada tarde nos informaba de lo que merecíamos saber. Hasta las muertes se anunciaban en ese horario…a menos que fuera una persona muy querida. En ese caso, menos a la noche o a la siesta, se comunicaba casi en vivo.

Imaginando esa época…estoy tomando el transmisor…lo estoy prendiendo…me aclaro la voz y digo: desde hoy, este espacio tiene un nuevo lector. Uno pequeño y brillante. Entrerriano orgulloso, gustoso de la música de Rodrigo.  Mi bienvenida al caballero con una de sus canciones favoritas.  No es de los que normalmente pueblan el espacio…pero usted lo merece maestro.

María, alegre…;)

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