Mirar vidrieras. Actividad que mi madre aún realiza cuando se encuentra con amigas. Con la escasez de tiempo libre que me caracteriza, y queriendo remedar esa salida, entré al shopping virtual más grande del mundo: Internet y sus sitios de compra/venta.

Normalmente entro a buscar algo puntual…esta vez sólo entré a ver qué había. Páginas y páginas de ropa usada, televisores que no funcionan, mochilas y libros viejos, hasta que LO vi.

La descripción lo decía todo: auténtico ekeko boliviano en plata…sobre moneda. Sólo una persona con férrea voluntad pudo evitar presionar el botón de “Comprar”. El precio? Una ganga…$3. Dónde podría encontrar mejor oportunidad para invertir menos de lo que vale un dólar estadounidense?

Los días pasaron y yo me olvidé del hecho hasta que recibí un e-mail con tono amenazador. Primero me informaban “Han superado su oferta”…y luego preguntaban provocadores “Vas a dejar que te lo saquen de las manos?”. Un “NOOOO” enérgico e interno hizo que siguiera las instrucciones…hice click en “Aquí si quiere hacer otra oferta”.

Otro colega inversionista había ofrecido $7 por el tesoro. No queriéndome quedar corta, ofrecí $8…pero con opción a llegar hasta $10 era necesario. Y me fui a dormir, soñando con el momento de tenerlo en mi casa.

24 horas después otra afrenta “Han superado su oferta…click acá si quiere hacer otra oferta”. Sin dudar y casi sin pensar, ingresé $12 y seleccioné el botón “Ofertar”. Casi pongo $14…pero recordé lo que significaba para Asterión y temí que ese fuera mi infinito. (Lean El Aleph si andan con tiempo libre y después hablamos…-¿Lo creerás, Adiadna? – Dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió. QUÉ FINAL!!!!).

Mi oferta desalentó a mi rival y al otro día recibí con alegría el e-mail que rezaba “Eres el ganador de El auténtico ekeko boliviano en plata”. Me pasaron el nombre de la vendedora y su dirección: Colegiales.

En un rally que inicié en el centro, proseguí en Caballito/Flores dando clases de matemáticas para ahijadas que se han olvidado de la suma/resta de fracciones y enteros, hallamos el valor de “x” en unos ejercicios y me encontré con quien de ahora en más será mi amuleto.

He prometido llevarlo mañana a la oficina sólo para que Cacho compruebe que la historia que le conté es verdadera y que lo tengo conmigo.

Para los que mañana no se van a poder acercar al microcentro, les cuento que mide 5,5 cm., tiene un paraguas, un guitarrón, un balde, una lechera, una casa con techo a dos aguas, una chapa acanalada, una cama, una bandeja, un cucharón, una espátula, un tenedor, otro balde, un fratacho, una pala, un tacho, un plato hondo, una fuente, un hacha y otras cosas más.

Si, ya sé, no lo digan…lleva casi lo mismo que yo en el morral…pero le falta la linterna, el costurero, la constitución y un celular de repuesto como llevo yo.

Les paso una foto…pero créanme…no es lo mismo.
María, como pude vivir sin él durante tantos años…
P/D. De paso, un recuerdo a mi amiga campeona absoluta en la actividad “Mirar vidrieras”…FELIZ ANIVERSARIO!!!!!!!!! Cantala…sé que te salís de la vaina…
P/D2. Todos saben lo que es un ekeko, no? En mis pagos eran de porcelana, se le prendía un cigarro como ofrenda y el vago se lo fumaba todo. Es garantía de abundancia…típico de la zona del altiplano…
P/D3. No insistan…no lo vendo…ni aunque me paguen con un cheque del banco de Patolandia…NO ESTÁ A LA VENTA, OK??

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