Al parecer, pasan las décadas, cambian algunas cosas, pero el deseo de ilusión nos sigue generando la misma adrenalina.

Viendo este vídeo me di cuenta que mi capacidad de olvido es infinita…o que prefiero el olvido como fuente inagotable de sorpresas.

Los que vieron la peli El gran truco me van a entender…sabemos que la magia no existe, entonces, vamos detrás de la ilusión. Y qué es la ilusión sino un engaño que sufren nuestros sentidos? Conclusión: desde hace años pagamos entradas, vemos programas de televisión y vamos al cine, con el simple y básico deseo de ser engañados aunque sea por un rato.

Ambos protagonistas, cada uno en su época, me parecen fascinante. Las imágenes de hoy están total y absolutamente dedicadas a mi gran amiga Martina, que mañana empieza segundo grado y se acuerda de TODO lo del año pasado.

Tuti, beso!!!

María, también me gustó El ilusionista, eh? Pero la aparición del duque blanco en El gran truco me hizo preferirla…

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