Esta tarde recibí una pregunta retórica a manera de puñalada: “no será mucho 45 palabras….”. Qué cómo sé que es una pregunta si no le puso signo al final? Conocimiento de causa. 5 (cinco) palabras y 4 (cuatro) puntos usados a manera de reproche.

Así como alguna vez aquel inolvidable dúo preguntó “Para quien canto yo entonces”…algunas veces me pregunto para qué escribo? Para qué esa manía de volcar acá parte de la materia que me ocupa el pensamiento? Y no sé…capaz necesidad.

Cuestión que me vengo a dar cuenta que algunas personas tienen el sitio como lugar habitual de visita. Me siento halagada, sépanlo.

Retomando ésto a manera de bitácora, les cuento que reincidí en mi práctica habitual de tortura y cosecha de historias: peluquería. Pero esta vez no fue un simple corte…era con TODO. En principio, con amigas. De entrada fue ganancia.

Giorgio de Santa Fé al 3000 el lugar de la cita. Una docena de televisores sintonizando el canal que transmite Gran Hermano 2007 las 24 horas.

Mientras me lavaban el pelo, una chica en bata de toalla, muy seria ella, le dice a otro “discúlpeme cordobés, pero usted es medio bobo, bastante idiota, muy tonto”. Qué modales!!! Todo el tiempo lo trató de usted!!! (Ustedes saben que no dijo “bobo”, pero por acá las groserías no son apreciadas…preferimos algún eufemismo). No entendí bien lo que decía el joven mediterránea…o eran los micrófonos que distorsionan la voz o el muchacho anda necesitando una fonoaudióloga para que le enseñe a modular. Lo único que se entendía clarito clarito era su muletilla “como e’?”. Durante el simple lavado, sin crema de enjuague ni nada, lo dijo media docena de veces.

Con la cabeza envuelta en sendas toallas nos dirigimos al sector de las tijeras. Mi estilista asignada, Natalia, no se quería perder ni un detalle de la transmisión. Tijeras y peine en mano, en mi cabeza, ojos en la pantalla. No, no, eso así no. Me paré para llamar su atención. Sin levantar la voz y tan educadamente como la chica del reality, le pregunté “querés que venga en otro horario, cuando esté la señal de ajuste digo…me parece que si querés ver tele y cortarme el pelo, una de las dos cosas no las vas hacer bien…y temo que eso sería mi corte. Pero no tengo drama, vengo otro día si querés”. La sonrojada bajó la vista y se dedicó al corte. Silencio en todo el salón. Mis amigas intentaban aguantar la risa…sin éxito. Claro, ellas sólo se iban a hacer “mechitas”…parece que el margen de error es mejor tolerado.

Comprobando que no tengo talento para romper el hielo, como quien no quiere la cosa, dije “vieron que el sábado a la tardecita va a haber eclipse de luna?”. Sólo los grillos contestaron…cri…cri…

Conforme iba adentrándose en la tarea, los ojos casi no miraban ni de reojo el monitor. Me corto corto, es verdad…pero al parecer nada que el tiempo no cure. La vez anterior, en un descuido, Omar me hizo volar un aro y nunca apareció. Esta vez no quería correr más riesgos.

Terminé sana y salva y me dediqué a leer revistas mientras mis amigas esperaban que la tintura hiciera efecto y las manicuras hacían lo suyo. No me prendo en esa…no me gusta que me toquen las uñas…me da impresión.

Y acá estoy, tarde pero seguro, leyendo el diario, compartiendo con ustedes…

María, a veces olvido eso de los “derechos adquiridos”…
P/D. Qué le dijo un jardinero a otro? Nos vemos cuando podamos…(es naif…pero me hizo gracia).

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Para quién canto yo entonces
Sui Generis. Charly García
Para quien canto yo entonces
si los humildes nunca me entienden,
si los hermanos se cansan
de oír las palabras que oyeron siempre.
Si los que saben no necesitan que les enseñen
si el que yo quiero todavía está dentro de tu vientre.

Yo canto para la gente
porque también soy uno de ellos.
Ellos escriben las cosas
y yo les pongo melodía y verso.
Si cuando gritan vienen los otros
y entonces callan.
Si sólo puedo ser más honesto que mi guitarra.

Y yo canto para usted,
el que atrasa los relojes,
el que ya jamás podrá cambiar
y no se dio cuenta nunca
que su casa se derrumba.
Para quién canto!

Canción censurada.
Y yo canto para usted,
señor del reloj de oro,
se que a usted nada lo hará cambiar,
pero quiero que se entere
que su hijo no lo quiere.

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