Y si, no sé si será propio del género…pero a veces valoramos una buena mentira…

Y lo dice alguien que tiene cero talento para mentir, eh? Algunas personas conocen la historia de la última vez que intenté una mentira elaborada.

Mes de Julio, una semana antes del día del amigo. Sábado. Partí temprano para la calle donde se consigue todo tipo de lanas. Iba a tejerle un suéter a mi hermana. Conseguí lo que quería. Llegué a casa y empecé a tejer lo que sería el regalo sorpresa del día del amigo.

A la tarde me llamó…sin motivo…sólo para saludar. Sabiéndome culpable de omisión, me sentí perseguida. El diálogo fue más o menos así:

Ella: Te llamé hace un rato para ver como estabas.
Yo: Salí (pude decir cualquier cosa…o nada…pero no…abrí la boca y seguramente el tono de voz me delató).
Ella: A esa hora saliste?
Yo: Si, si, fuí a misa. (Nunca especificó la hora del llamado, ni preguntó donde estaba…era yo nomás con ganas de decir cualquier cosa. Aclaración: NUNCA voy a misa).
Ella: Y a esa hora hay misa ahí?
Yo: No fui a ésta de acá…fui a otra.
Ella: A cual fuiste?
Yo: A San Cayetano. (No conozco muchas iglesias…me vino sólo esa a la mente).
Ella: Ah, pero entonces pasaste por casa…pudiste haber pasado a verme, no?
Yo: (totalmente transpirada) No, es que fuí a otra “sucursal”. (Acá, mi ritmo cardíaco hubiese hecho saltar cualquier marcapaso).
Ella: Donde queda?
Yo: (provinciana…sin mucho conocimiento de barrios ni de mentiras) A Belgrano.
Ella: Y qué te tomaste?
Yo: (Cómo invento un recorrido???? Perdida totalmente estaba) Me vine caminando.
Ella: Un montón de cuadras, no? Bien, no te cansaste?
Yo: (Ojo, le aclaré que me vine caminando…por suerte no me preguntó en qué me fui…también hubiese respondido caminando…). No, no me cansé, caminé por la sombrita. (¿?)
Ella: Bueno, me alegro.
Yo: me tocan el timbre, me voy, después hablamos.

En casa no hay timbre. Si con todo lo anterior no se dió cuenta que mentía, con ésta no tenía escapatoria.

La evité toda la semana. Llegó EL día. Fui a la casa con el suéter fabricado por mí. Abrió la puerta, le dije “Feliz día del amigo”, le dí un beso, la miré fijamente y solté todo: el Sábado no fuí a misa, fui a comprar lana para tejerte el regalo. Con esa mirada de quien todo lo sabe, me tomó de la oreja, del lugar donde MUERO de dolor cuando lo presiona y esperó lo que se venía: le prometí que nunca jamás intentaría una mentira semejante…reconocí que no puedo engañar a nadie. Me soltó y nunca más intenté algo igual. Ojo, ella juró dejarme pasar alguna falta de detalle alguna vez…no me va a preguntar nada si nota que me tiembla la voz, o me muerdo los labios o me agarro un rulo de la nuca y lo doy vuelta y vuelta. Hasta ahora el trato viene funcionando…aunque alguna vez le he tenido que decir “no me preguntes más o voy a tener que mentir”.

Eso me hizo acordar a la historia ésta de que la Nasa “perdió” los archivos con las filmaciones del hombre pisando la Luna aquel 20 de Julio de 1969. No es muy casual? Digo, no era tan valioso para la humanidad como para que se hicieran cientos de copias y se guardaran en Suiza y en 50 sitios más? Esas cintas quedaron en el mismo archivo donde están los vídeos de Elvis? No creo, esos están todos.

En fin, a veces necesitamos una mentira…no es éste el caso. No me opondría a que Neil Armstrong, Michael Collins, y Edwin Aldrin salgan un día de estos en CNN, Crónica o Gran Hermano, contando lo que en verdad pasó en aquellos años.

María, pidiendo un poco de sinceridad

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