La definición de perfecto que aparece en el diccionario es “Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto”. O sea, siendo tan subjetivo el concepto, déjenme explicarle el momento perfecto que encontré ayer:

Subí al avión, metí el bolso en el compartimiento y me senté en el último asiento de la derecha, del lado de la ventana. Nadie iba a necesitar que le diera lugar ni que le ayudara con algo (no estaba en un día muy solidario, se nota?). No sé si pasaron 2 (dos) ó 3 (tres) minutos…pero me dormí. Si se me complica calcular el tiempo estando despierta, imaginensé lo imposible que es hacerlo estando dormida.

Desafié la orden de “apagar los aparatos electrónicos” y me dejé los auriculares puestos. En un momento sentí que alguien me tocaba el hombro…abrí los ojos (entre nos…un poquito del izquierdo)…una azafata me pasaba una caja que decía “Preparate para comer algo rico”…adentro un mini-alfajor Havanna de chocolate, una galletita de limón y 3 (tres) galletas de queso en una pequeña bolsita…pedí sólo agua caliente…en el bolsillo tenía un té de frutas rojas…metí el saquito y el aroma delicioso terminó de despertarme…miré por la ventanilla…estábamos sobrevolando el temporal…el sol estaba ahí sólo para mí…y en ese momento arrancaba la versión más perfecta de Adiós Nonino en el mp4. Comí el alfajor, probé el té, tarareé en mente el tema que Astor Piazzola le compuso a la memoria de su padre. Sé que en el mundo existen muchas cosas perfectas, pero en ese momento supe que tan solo se le parecerían a ése.

Terminó el viaje. Unas personas dijeron que el avión parecía una coctelera por la manera de moverse entre la tormenta. Morfeo se ocupó de ocultarme todo detalle.

En el hall, por un momento cambié de profesión….me transformé en la fotógrafa oficial de la F.E.F. (Federeación Ecuatoriana de Football)…una docena y un poco más de changuitos vestidos con camisetas amarillas con mangas azules con los que había viajado. Todos querían una foto con el equipo, así que me iban pasando las cámaras y yo dale que te dale…”click” de acá, “click” de allá. Raro para alguien que no suele usar cámaras.

La montaña me estaba esperando. Mejor de lo que la recordaba. Imponente, con unas poquitas nubes en la punta, sólo para cortar el azul del cielo.

Dormí como 10 horas seguidas. Sin reloj ni obligaciones, me desperté cuando se me acabó el sueño. Bajé un poquito a la civilización para buscar un correo. Quería mandarle una postal a mi Tutu…pero no encontré la oficina postal. Se tendrá que conformar con una caja de alfajores.

Me voy, me espera una caña de pescar.  La primer trucha que pesque se llamará “Caro” en honor a mi amiga Carola que me insistió mucho en la actividad ictícola. Tenía pensado solamente comerme una trucha grillada pescada por alguien más, pero me convenció de hacerlo yo misma.

María, recordando lo mucho que me gusta la montaña…

P/D. Ah, me olvidé…hace frío…dormí tapada con una frazada y ahora tengo un suéter puesto…es que estamos muy arriba…más cerca del cielo… 😉

Anuncios