Quien copia a quien? Viernes, Feb 2 2007 

Ayer comentaba con bastante desagrado la actitud de una madre que dejó a su hijo de 5 (cinco) años solito en la casa para irse de vacaciones con el novio…como si fuera una versión de “Mi pobre angelito”.

Hoy me vengo a enterar que es verdad que una marmota aparece cada 2 (dos) de febrero para anunciar el clima…y que se llama Phill. O sea, la peli “El día de la marmota” con Bill Murray, bien puede ser de verdad, no? Lástima que puede ser que esté viviendo este día por enésima vez y no lo sé. Quizás todo eso que hoy me pareció único lo vuelva a vivir el día que le sigue al de hoy, que no sería mañana, sino otro hoy. En fin, difícil de explicar, vean la peli.

 Ver nota

Hablando de repeticiones, esta mañana cometí el mismo error 3 (tres) veces al hilo: queriendo enviar un SMS a mi amiga Carola, sistemáticamente seleccionaba el nombre “Caro” de la agenda…y el SMS nunca recibía respuesta…y yo no entendía como no me contestaba…estaba usando una especie de “código” con el que nos comunicamos…y nada…no me contestaba.

Como a las 2 (dos) horas me di cuenta que quien recibía los mensajes era otra persona, que además estaba enferma. Eso pasa cuando repetimos hábitos…escribir mensaje…enviar…buscar número…agenda…letra “C”…flecha para abajo 1, 2, 3, enviar. Será posible? Hasta para mandar una simple frase hay que pensar…en fin…gajes del oficio…

Tengo reservas en la cabaña y pasajes. Qué me falta? mmmm…nada…no me falta nada…me voy a la montaña por unos días. Necesito descanso. Quizás a la vuelta vuelva a encontrar las ganas perdidas por ahí en los últimos meses.

María, armando el bolso…

Mi pobre angelito Viernes, Feb 2 2007 

No recuerdo las veces que he visto esa peli. Alguna vez completa, otras tantas por partes. A la mayoría nos pasa…vemos una escena y sabemos de qué se trata. La miramos un rato, hacemos zapping y la abandonamos por otra cosa mejor. Suele cansarnos una historia tan poco creíble. Está bien tener muchos chicos, pero tampoco como para olvidarse de uno de ellos…y 2(dos) veces, no?

En fin, en cuestiones de olvido, no puedo arrojar la primera piedra. En un viaje a Montevideo, un rato antes de salir, se nos ocurrió que era buena idea llevar equipo de mate. Encontré el termo, saqué algo de ropa de la mochila para colocarlo en la mejor posición, cerré todo y listo. En el momento de cambiarnos para salir me di cuenta que había llevado termo, mate, bombilla, yerba, azúcar y cucharas…mas no pantalones. Resumen: todo el finde con bombachas de campo.

En un viaje a Río, a mi me tocaba llevar calzados…mi hermana se ocupaba de las cosas importantes. Llegó el momento de usar las botas…las había llevado de diferente par.

Hace unos años, en el viaje de regreso desde Bernal a Capital, sentada en el colectivo, miré mis piés y vi que los cubrían zapatos negros…pero diferentes uno de otro.

Todo eso es aceptado…pero olvidarse un niño es mucho, no?

Hay veces que la realidad supera la ficción, sino, lean la nota y después me cuentan.

María, intentando no olvidar nada, nada…