En una época donde hasta las novedades nos llegaban de segunda mano, enterarse que aquel cantor barbado que se hacía acompañar por un niño con voz de canarito, uniría la capital con nuestra provincia, fue todo un acontecimiento.

Algunos desprevenidos no le recordaban la cara…pero cuando alguien decía “Virgen india” enseguida sabíamos de quien se trataba.

Y esperábamos que alguna radio de la zona nos diga por donde andaba o cuando iba a llegar. Hasta que nos sorprendió una noticia: su cabalgata fue interrumpida por un accidente automovilístico. Los mitos rurales de la época daban cuenta de algún accionar mafioso debido a sus ideas políticas. Nunca supe la verdad. Lo único que recuerdo es que un día como hoy, 1 de Febrero, pero del 1978, la música perdió a Jorge Cafrune.

Mi recuerdo para aquel jujeño, hijo adoptivo de cada lugar que pisaba. Medio “gitano” si se me permite usar la palabra como sinónimo de casi nómade. Gran “viajador” de nuestro país…de a caballo…llevando una vaca para garantizarle el desayuno a sus compañeros en lo que sería la gran gira llamada “De a caballo por mi Patria”.

Para qué seguir contando historias…mejor escuchémoslo. Podría agotar el espacio permitido posteando canciones que hizo suyas y que gustaron a muchos. Elegí una de mis tantas favoritas.

María, tengo acá las notas para tocar la zamba con mi guitarra…necesito quien la cante…

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Letra: Manuel José Castilla – Música: Eduardo Falú

No te puedo olvidar.
Cada tarde tus ojos tristes,
vuelven a mí.
Y lejanos se van,
por la calle donde miramos,
herido el cielo crepuscular.
Alumbraba tu voz,
nuestro paso en la noche clara,
llena de ti.
Y la niebla del mar,
nos rodeaba de un leve sueño,
y era infinita la soledad.
Yo busco un olvido,
¿ Dónde lo hallaré ?.
Si lo encuentro… ¡ Qué triste ¡.
¡ Ay ¡, con mi sombra me quedaré…
Siempre vas junto a mí.

Cada cosa que miro,
ya la vimos los dos,
cuando en lento vagar,
se quedó el lucero en tus manos,
en el dorado tiempo de amar.

No te puedo olvidar.
Ando solo en la noche,
siempre nombrándote.
A la orilla del mar,
dice el viento que oye tu nombre:
¡ Amor que nunca regresarás… ¡.

Yo busco un olvido,
¿ Dónde lo hallaré ?.
Si lo encuentro… ¡ Qué triste ¡.
¡ Ay ¡, con mi sombra me quedaré…

Si lo encuentro… ¡ Qué triste ¡.
¡ Ay ¡, con mi sombra me quedaré…