Hoy es uno de esos días en que la creatividad se olvidó de mí…o yo de ella.

Normalmente, a esta altura, algún tópico para escribir, siempre encuentro. Hoy no, o quizás al revés…tengo muchos que no sabría por donde empezar. En realidad, creo que tengo una idea…pero se me complica plasmarla. Se podría decir que la intensidad del día movió un poquito el centro.

Terminé de leer El conquistador. Me quedó vacío el lugar en el morral y es la misma sensación que siento con cada libro que se termina. Éste en particular, pese a saber que es una novela, que nació en la imaginación de Andahazi sin tener la obligación de ser riguroso ni veraz, me dejó dando vueltas muchos temas.

Sin contar nada que no aparezca en la contratapa, me gustó la idea de la historia contada a la inversa: desde “acá”…desde América, intentando demostrar que la tierra es redonda, partir para el naciente, seguros de llevar al poniente. La hopótesis de conflicto o la conquista presente en ambas márgenes, inocencia en algunos, sed en otros.

Qué fácil que se es conquistado o conquistador dependiendo de qué lado del márgen estemos. Tanta diferencia, tanta similitud.

Y las ideas se me vuelven a escapar, me disperso, debe ser el sueño o la edad o ambos.

Les dejo un tema increíble…es uno de mis favoritos…aprecien la letra y la melodía…vale la pena…me pone la piel de pollo…

María, sin poder seguir…
P/D. Te dije “gracias”? Digo, te diste cuenta que me sorprendiste gratamente?
P/D2. No sabía el título…Sueño…me sigue conmoviendo…

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NO ME LLAMES EXTRANJERO – Rafael Amor

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,
O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en el
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos
Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos
Y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño y el mío
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames extranjero ellos no saben de idiomas
De límites ni banderas, míralos se van al cielo
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío
El cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
Por la libertad eterna e igual de libres murieron
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

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